The blessing of Catholic schools

 Catholic Schools Week has been a wonderful time to celebrate this blessing to our diocese.  Our six Catholic Schools assist the parents of some 878 students to form disciples of Christ.  Our Church teaches that the “educational mission of the Church is an integrated ministry embracing three interlocking dimensions:

1.   the message revealed by God (didache) which the Church proclaims;

2.   fellowship (community) in the life of the Holy Spirit (koinonia); and

3.   service to the Christian community and the entire human community (diakonia).”

“When I was little, my family didn’t go to church and we were always in fights, but now that we to go church and I go to a Catholic school, my life is so wonderful!”  This is part of a letter of little Madison to Pope St. John Paul, describing the tremendous value to her family of her Catholic School.  As  our  Church writes: “Of the educational programs available to the Catholic community, Catholic schools afford the fullest and best opportunity to realize the threefold purpose of Christian education among children and young people (message, community, service).

A key part of this faith formation is prayer.  “The life of faith is expressed in acts of religion.  The teacher will assist students to open their hearts in confidence to Father, Son, and Holy Spirit through personal and liturgical prayer.”  This prayer begins at home, and continues throughout the day and week at our Catholic Schools.

Research supports the benefits of a Catholic School:

www.usccb.org/beliefs-and-teachings/how-we-teach/catholic-education/   then click on “Catholic Education Toolkit,” and “Catholic School Fact Sheet”

     Catholic school students are more likely to pray daily, attend church more often, retain a Catholic identify as an adult, and donate more to the Church.

     Students in Catholic schools demonstrate higher academic achievement than their public school peers from similar socioeconomic backgrounds.

     The more disadvantaged a child is, the greater the relative achievement gains he or she experiences in a Catholic school.

I was blessed to attend Seven Dolors Catholic School (Manhattan) as a boy, and Benedictine College (Atchison) for my undergraduate degree.  Both served me very well in key formative times of my life, to know, love, and serve Jesus.  As a science teacher, I taught at Kapaun Mount Carmel Catholic High School (Wichita); what a blessing it was to begin each class with a prayer, and have scripture verses displayed on the wall!  After seminary, I taught as a new priest at Bishop Carroll Catholic High School (Wichita).  I later became pastor at two parishes which had Catholic Schools (Sacred Heart in Arkansas City, and Christ the King in Wichita).        

I encourage all to support our Catholic Schools, where Jesus shows the students, parents, staff and parishioners how much He loves them!

 

La Bendición de

las escuelas católicas

 

 La Semana de Escuelas Católicas fue un tiempo maravilloso para celebrar esta bendición para nuestra diócesis.  Nuestras seis escuelas católicas ayudan a los padres de unos 866 alumnos a formar los discípulos de Cristo.  Nuestra Iglesia enseña que la “misión educativa de la Iglesia es un ministerio integral que abarca tres dimensiones entrelazadas:

1.      el mensaje  revelado por Dios (didaché) que proclama la Iglesia;

2.      La comunión (comunidad) en la vida del Espíritu Santo (koinonía); y

3.      El servicio la comunidad cristiana y a toda la comunidad humana (diaconía)”.

“Cuando era pequeño, mi familia no iba a la iglesia y estábamos siempre peleándonos, pero ahora que vamos a la iglesia y que yo voy a una escuela católica, ¡mi vida es tan maravillosa!”.  Esto es parte de una carta de la pequeña Madison al Papa San Juan Pablo, que describe el enorme valor de su escuela católica para su familia.  Como lo escribe nuestra Iglesia: “De los programas educativos disponibles para la comunidad católica, las escuelas católicas ofrecen la oportunidad más completa y mejor de llevar a cabo la triple finalidad de la educación cristiana de los niños y los jóvenes (mensaje, comunidad, servicio).

Una parte fundamental de esta formación en la fe es la oración.  “La vida de fe se expresa en los actos de la religión.  El maestro ayudará a los estudiantes a abrir sus corazones en la confianza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo a través de la oración personal y litúrgica”.  Esta oración comienza en casa, y continúa durante todo el día y la semana en nuestras escuelas católicas.

La investigación apoya los beneficios de una escuela católica:

www.usccb.org/beliefs-and-teachings/

how-we-teach/catholic-education

a continuación, haga clic en “Catholic Education Toolkit” y “Catholic School Fact Sheet”.

· Los alumnos de las escuelas católicas son más propensos a rezar todos los días, ir a la iglesia con más frecuencia, conservar una identidad católica como un adultos, y donar más a la Iglesia.

 ·  Los alumnos en las escuelas católicas demuestran un mejor rendimiento académico que sus pares de escuelas públicas de los niveles socioeconómicos similares.

 · Mientras más desfavorecido sea un niño, mayores son las mejoras relativas de resultados que logra en una escuela católica.

 Tuve la suerte de asistir a la Escuela Católica Siete Dolores (Manhattan) como niño, y al Benedictine College (Atchison) para mi licenciatura.  Ambos me fueron de mucho provecho en tiempos de formación clave de mi vida para conocer, amar y servir a Jesús.  Como un maestro de ciencia, yo enseñé en la Escuela Secundaria Católica Kapaun Mount Carmel (Wichi-ta); ¡que bendición era comenzar cada clase con una oración y tener textos bíblicos pegados en la pa-red! Después del seminario, enseñé como sacerdote recién ordenado en la Escuela católica secundaria Mons. Carroll (Wichita).  Más tarde fui párroco de dos parroquias que tenían escuelas católicas (Sagrado Corazón en la ciudad de Arkansas, y Cristo Rey en Wichita).

 ¡Animo a todos a apoyar a nuestras escuelas católicas, donde Jesús muestra a los estudiantes, padres, personal y feligreses cuánto los ama!

 

Diocese of Dodge City
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(620) 227-1500

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