Bishop Bishop's Column
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Tuesday, 04 March 2014 11:02

Lent is about Jesus

Editor’s Note: This is Part 6 of Bishop John Brungardt’s series on “The Joy of the Gospel”.
Busy, busy, busy!  My life is busy enough without Lenten activities!  How, Bishop John, am I supposed to embrace the Rice Bowl project, begin a Word Working group, participate in a Parish Soup Supper, go to confession, and assist the poor, all on top of the other stuff I do in a day/week?!  (See my last column.)
Yes, our lives can be fast-paced, frenetic and frenzied at times.  Lent is a time for spiritual renewal as we reflect on the hectic pace of our lives.  In order to enter into the spirituality of Lent, we may need to let go of some things (too much television, Internet, perfectionism, shopping, thinking we can “do it all,” over-committing, etc.).  Bishop Edward Weisenburger wrote about our tendency to try to do too much:
“The secular wound is busyness. The spiritual cure is challenging the busyness in your life. Don’t beat yourself up. Your activities are probably good-intentioned and look a lot like the busyness of those around you. But do all that you can to quiet your life, listen for the voice of God, simplify, celebrate and don’t be surprised to discover that you believe more deeply, love more fully and live more freely” (The Register, Catholic Diocese of Salina, 29 November 2012).
Pope Francis suggests that we strive, as missionary disciples, to be people of intercessory prayer, which “becomes a prayer of gratitude to God … the gratitude which flows from a heart attentive to others.  When evangelizers rise from prayer, their hearts are more open; freed from self-absorption, they are desirous of doing good and sharing their lives with others” (282). 
Let us take a deep breath and ask our Patient Jesus to calm us, to direct us to let go of some things, and to embrace Him more fully this Lent.  Let us draw strength from our sacramental life: Reconciliation and Eucharist.  Jesus suffered for you and me because He loves us more than we can ask or imagine!

La Cuaresma es Acerca de Jesús

(Parte 6 de la serie en La Alegría del Evangelio.)
¡Muy, muy ocupado! ¡Mi vida es bastante ocupada sin actividades cuaresmales! ¿¡Cómo debo de adoptar, Obispo Juan, el proyecto del Plato de Arroz (Rice Bowl), iniciar  un grupo de Formándonos en la Escritura, participar en una Cena de Sopa parroquial, ir a confesión, y asistir a los pobres, encima de todas las otras cosas que hago en el día/la semana?! (mire mi última columna)
Si, nuestras vidas pueden ser movidas, frenéticas y delirantes a veces. La Cuaresma es un tiempo de renovación espiritual para reflexionar sobre el ritmo frenético de nuestra vida. Con el fin de entrar en la espiritualidad de la Cuaresma, es posible que debamos dejar ir algunas cosas (demasiada televisión, Internet, perfeccionismo, compras, pensando que puede “hacerlo todo”, una sobreutilización, etc.). Para empezar, el Obispo Edward Weisenburger escribió sobre nuestra tendencia de tratar de hacer demasiado:
“La herida secular es el ajetreo. La cura espiritual es un reto al ajetreo de tu vida. No te castigues. Tus actividades probablemente son bien-intencionadas y parecen mucho al ajetreo de los que te rodean. Pero has todo lo que puedes para tranquilizar tu vida, escucha la voz de Dios, simplifica, celebra y no te sorprendas al descubrir que tú crees más profundamente, amas más plenamente y vives más libremente” (The Register, Diócesis Católica de Salina, 29 de Noviembre 2012).
El Papa Francisco sugiere que nos esforcemos, como discípulos misioneros, a ser personas de oración intercesora, que “se convierte también en agradecimiento a Dios…la gratitud que brota de un corazón verdaderamente atento a los demás. De esa forma, cuando un evangelizador sale de la oración, el corazón se le ha vuelto más generoso, se ha liberado de la conciencia aislada y está deseoso de hacer el bien y de compartir la vida con los demás” (282).
Vamos a respirar hondo y vamos a pedir que nuestro Paciente Jesús nos calme, nos dirige a dejar algunas cosas y de abrazar a El más plenamente durante esta Cuaresma. Vamos a inspirar fortaleza de nuestra vida sacramental: la Reconciliación y la Eucaristía. ¡Jesús sufrió por tú y yo porque Él nos ama más que podemos pedir o imaginar!


 
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Bishop John Balthasar Brungardt

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