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My Lenten Brain Tumor,

 

Our Easter Joy

 

Part 1  

 

On the feast day of St. John of God, patron of hospitals and the sick, my doctor informed me that I had a benign brain tumor, and he was sending me right away by ambulance to Via Christi – St. Francis hospital in Wichita.  The gospel for that day was about the man ill for 38 years being cured by Jesus: “‘Rise, take up your mat, and walk.’  Immediately the man became well” (John 5:8-9).

On the Fourth Friday in Lent, in the afternoon, I had brain surgery to successfully remove the tumor.  The first reading taught us that day: “God will take care of him” (Wisdom 2:20), as the Father took care of Jesus, of me.  I took great strength from the psalmist: “The Lord is close to the brokenhearted … from all their distress he rescues them” (Psalm 34).

On the Fifth Sunday in Lent, in the afternoon, I returned to the Catholic Diocese of Dodge City, my flock.  I missed you.  I love you.  My deepest appreciation, thanks, and gratitude for all your prayers, well-wishes, sacrifices, and thoughts for me during this trial.  You and my family and friends were and are great inspirations to me.  You sustained me as our Merciful Lord healed me.  The RCIA gospel for that Sunday is Jesus raising His friend Lazarus from the dead:  “And Jesus wept … see how he loved him … Lazarus, come out!” (John 11).

Indeed, Jesus is our Easter Joy, for He promised: “I am the resurrection and the life; whoever believes in me, even if he dies, will live, and everyone who lives and believes in me will never die.  Do you believe this?”  Let us each answer with our whole heart as Martha did: “Yes, Lord, I have come to believe that you are the Christ, the Son of God” (John 11).  My answer is a profound YES.

On Good Friday, my doctor scheduled me to have the 30 staples removed from my head incision (!), and my further healing in the Lord will continue.  Be assured of my prayers and love during my recovery.  Please give thanks to our many dedicated health care workers who, like St. John of God, devote their lives to this corporal work of mercy.  Please today visit, call, text, email or postal mail someone who is ill or grieving.  Let Our Mother Mary comfort each of us.  Let us reach out with Jesus’ healing touch. He is the Divine Physician, the Doctor of our body and soul, who loves us so much!  

 

Mi tumor cerebral

 

 cuaresmal,nuestra

 

alegría pascual(1ª parte)

 

 

En la fiesta de San Juan de Dios, patrono de los hospitales y los enfermos, el médico me informó que tenía un tumor benigno en el cerebro, y que me enviaba de inmediato en ambulancia al hospital Via Christi - St. Francis en Wichita.  El Evangelio de ese día era sobre el hombre que había estado enfermo durante 38 años y que había sido curado por Jesús: “’¡Levántate, toma tu lecho y anda!’.  Inmediatamente, el hombre quedó sano” (Juan 5, 8-9).

 En el cuarto viernes de Cuaresma, por la tarde, tuve una cirugía cerebral para extirpar el tumor, operación que tuvo éxito.  La primera lectura de ese día nos enseñaba: “Dios cuidará de él” (Sabiduría 2,20), como el Padre cuidó de Jesús, de mí.  Las palabras del salmista me fortalecieron mucho: “El Señor está cerca del que sufre ... de toda angustia lo libra” (Salmo 34).

 En el quinto domingo de Cuaresma, por la tarde, regresé a la Diócesis de Dodge City, mi rebaño.  Los extrañé.  Los amo.  Mi más profundo agradecimiento y acción de gracias por todas sus oraciones, buenos deseos, sacrificios y pensamientos por mí durante esta prueba.  Usted y mi familia y mis amigos fueron y son grandes fuentes de inspiración para mí.  Ustedes me sostuvieron mientras nuestro Señor misericordioso me sanaba.  El Evangelio del RICA para ese domingo es Jesús que levanta a su amigo Lázaro de entre los muertos:  “Y Jesús lloró... vean cómo le amaba ... ¡Lázaro, sal fuera!” (Juan 11).

 De hecho, Jesús es nuestra alegría pascual, y es por ello que prometió: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá.  ¿Crees esto?”.  Que cada uno con todo el corazón conteste como lo hizo Marta: “Sí, Señor, creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 11).  Mi respuesta es un SÍ profundo.

 El Viernes Santo, mi médico me programó para sacarme los 30 broches de mi incisión en la cabeza (¡!), y mi curación posterior en el Señor continuará.  Tenga la seguridad de mis oraciones y amor durante mi recuperación.  Por favor, den gracias a tantos trabajadores de la salud nuestros tan dedicados, que al igual que San Juan de Dios, dedican su vida a esta obra de misericordia corporal.  Por favor, hoy visiten, llamen, envíen un mensaje de texto, un correo electrónico o una carta a alguien que esté enfermo o cerca de la muerte.  Que nuestra madre María nos conforte a cada uno de nosotros.  Lleguemos con el toque sanador de Jesús, Él es el Médico Divino, el Doctor de nuestro cuerpo y nuestra alma, ¡que nos ama tanto!  

 

Diocese of Dodge City


910 Central PO Box 137 Dodge City, KS 67801 | 620-227-1500

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