‘Sing that new song’

Blessed are those whom the Master finds awake when he comes.  Familiarity, repetition, routine, just life itself … these can make our eyelids heavy.  We are often half awake, at best. 

But, we were made to be alert to all that is real.  All knowing begins in the world around us.  But when it comes to the Creator of this world around us, the one who loved us into existence, and to the Redeemer of this world around us, the one who loved us into eternal life, and to gratitude in this world around us, the one thing that is the normal response to each of them: when it comes to these, we doze and nod and tend to miss it all.

They will sing to him a new song, the psalmist said.  It is a new song we must sing.  One never before sung.  One never before heard.  One that draws from the best that is in us.  One that only you can sing. 

The “best” in us?  We normally don’t know very well what to do with our own onlyness, our own uniqueness.  We were never before seen in this world, and we will never again be seen after our death.  We are like snowflakes, and fingerprints.  No two are the same.  No two husbands are the same.  No two wives are the same.  No two children are the same.

There should be no real competition between any two of us.  Each of us competes, in fact, only with himself.  Living (plumbing, wiring, roofing, writing, husbanding, mothering, teaching, priesting, praying), any of these must be developed slowly, during days that drip away slowly.  They develop through trial and error.  They develop through practice.  We must find and follow the deep patterns that are unique to each of us. 

John McPhee, an old writer now, put it this way.  My advice is, never stop battling for the survival of your own unique stamp.  Sing that new song.

 

‘Canten un Nuevo Canto’

Bienaventurados aquellos siervos a quienes el señor los encuentre velando cuando llegue. Familiaridad, repetición, rutina, la vida misma…estos pueden tornar pesados sus párpados. A menudo estamos medio despiertos, a lo más.  

Pero, fuimos creados para estar alertlas a todo lo que es real. Todo lo conocido comienza en el mundo que nos rodea. Pero cuando se refiere al Creador de este mundo alrededor de nosotros, el que nos quiso en la existencia, y hacia el Redentor de este mundo alrededor nuestro, el que nos amó hacia la vida eterna, y hacia la gratitud de este mundo que nos rodea,  la única cosa que es la respuesta normal a cada una de ellas: cuando  esta se acerca, nos adormitamos e inclinamos la cabella y tendemos a perderlo todo .

Ellos le cantarán a él un Nuevo canto, dice el salmista.  Ese es un Nuevo canto que debemos cantar. Uno Nuevo canto nunca cantado antes. Uno Nuevo canto nunca escuchado antes. Un Nuevo canto que atraiga  lo mejor que está dentro de nosotros.  Uno que sólo usted pueda cantar. 

¿Lo “mejor” en nosotros?  Normalmente nosotros no sabemos muy bien que hacer con nuestro propio interior, nuestra propia originalidad. Nunca antes hubieramos visto en este mundo, y  nunca  jamás hubieramos sido vistos después de nuestra muerte. Somos como el copo de nieve, y las huellas digitales. Ninguna de las dos son lo mismo. NInguno de los dos esposos son lo mismo. Ninguna de las dos esposas son lo mismo. Ninguno de los dos hijos son lo mismo.  

No debe haber competencia verdadera entre nosotros dos. Cada uno de nosotros compite, en efecto, solo consigo mismo. Viviendo (plomeria, cables, techando, escribiendo, atendiendo al marido, haciendo el papel de madre, enseñando, siendo sacerdote, orando), cualquiera de estas deben ser desarroladas lentamente, durante los  dias  en que gotee lentamente. Ellos desarrolan verdadera prueba y error. Ellos  se desarrollan por medio de la práctica. Debemos encontrar y seguir los moldes  profundos que son únicos para nosotros.   They develop through practice.  We must find and follow the deep patterns that are unique to each of us. 

John McPhee, un escritor mayor ahora, lo puso en esta manera. Mi consejo es que nunca, se detengan para luchar por la sobrevivencia de nuestro propio y único sello.