Scroll to bottom to navigate to different departments

Thanks, Dad!

    Next Sunday is Father’s Day.  We praise God for the gift of our fathers: birth dads, adoptive dads, foster dads, spiritual dads, grandfathers, all those special men in our lives.

    “He ran to his son, embraced him and kissed him” (Luke 15:20).  I found an old photo of my Dad holding me as an infant (left).  In 1996, as a seminarian, I had planned to travel from Wichita to Hays with Dad, to present a pro-life talk at FHSU.  He died the day before our trip, a year to the day before my diaconate ordination.  Dad was an inspiration to me!

    Our dads bring all of us, their sons and daughters, life, security, peace, learning, discipline, and faith.  At times we hurt them by our action or inaction, but we ask for forgiveness.  At times our dads fall short, but we pray for reconciliation.  Thank you, Lord, for our fathers.

    “My son, you are here with me always” (Luke 15:31).  We all have another Father, the Heavenly Father.  A real-life story relating to our Father was told by my brother Gerard.  As he was coming back from a conference in the Holy Land, he was anxious to be home with Cassandra and their 10 children.  At the airport, he saw a little Jewish boy impatiently waiting for a plane to arrive.  Soon the passengers began to disembark, and when the boy saw the object of his affection, he shouted: “Abba, Abba!,” and ran into the arms of his dad.  My brother reflected how we hope to relate to our Heavenly Father in the same way (see Galatians 4:6).

    When we were little and in time of need, we turned to our dad, who swooped us up into his arms to comfort us.  As we are in need each day, let us turn toward our Heavenly Father, who will lift us up.  He will give us peace and show us His Son Jesus.

   Thanks, Heavenly Father!

 ¡Gracias, Papá!

El domingo que viene es el Día del Padre.  Alabamos a Dios por el regalo de nuestros padres: padres de nacimiento, padres adoptivos, padres espirituales, abuelos, todos esos hombres especiales en nuestras vidas.

    «Corriendo, se le echó al cuello y le besó»  (Lucas 15,20).  Encontré una vieja foto de mi papá sosteniéndome cuando era bebé.  En 1996, cuando era seminarista, había planeado viajar de Wichita a Hays con papá, para presentar una charla pro-vida en la FHSU.  Murió el día antes de nuestro viaje, un año antes de mi ordenación diaconal.  ¡Papá fue una inspiración para mí!

    Nuestros padres nos dan a todos nosotros, sus hijos e hijas, vida, seguridad, paz, aprendizaje, disciplina y fe.  A veces les hacemos daño por nuestra acción o inacción, pero pedimos perdón.  Y a veces nuestros padres nos hieren, pero oramos por la reconciliación.  Gracias, Señor, por nuestros padres.

    «Hijo mío, tú siempre estás conmigo» (Lucas 15,31).  Todos tenemos otro Padre, el Padre Celestial.  Mi hermano Gerard me contó una historia de la vida real relacionada con nuestro Padre.  Cuando regresaba de una conferencia en Tierra Santa, estaba ansioso por estar en casa con Cassandra y sus diez hijos.  En el aeropuerto, vio a un pequeño muchacho judío esperando con impaciencia que llegara un avión.  Pronto los pasajeros comenzaron a desembarcar, y cuando el muchacho vio el objeto de su afecto, gritó: «¡Abba, Abba!», y corrió hacia los brazos de su padre.  Mi hermano reflexionó cómo esperamos relacionarnos con nuestro Padre Celestial de la misma manera (ver Gálatas 4,6).

    Cuando éramos pequeños y en momentos de necesidad, íbamos a ver a nuestro papá, que nos abrazaba para consolarnos.  Como lo necesitamos cada día, vayamos hacia nuestro Padre Celestial, quien nos levantará.  Él nos dará paz y nos mostrará a Su Hijo Jesús.

    ¡Gracias, Padre Celestial!

 

Diocese of Dodge City


910 Central PO Box 137 Dodge City, KS 67801 | 620-227-1500

Site by Solutio