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Thanks, Mom!

      On this Mother’s Day, we praise God for the gift of our mothers: birth moms, adoptive moms, foster moms, spiritual moms, grandmothers, all those special women in our lives. 

Behold your son (John 19:26).  I found an old photo of my Mom holding me as a newborn (above), still in St. John’s Hospital in Salina.  She has a look of joy and marvel at God’s gift to her and Dad and our family.  She and Dad never saw me as a deacon, priest or bishop here in this life, but someone said they had the best seat in town for my ordinations!

Our moms bring all of us, their sons and daughters, life, nourishment, peace, learning, discipline, and faith.  At times we hurt them by our action or inaction, but we ask for forgiveness.  At times they fall short, but we pray for reconciliation.  Thank you, Lord, for our mothers.

Behold your Mother (John 19:27).  We all have another Mother, the Blessed Mother Mary.  At the foot of the cross, Jesus gave her to the beloved apostle, and him to her.  I believe he gave St. Mary to each of us as well.  The month of May is a special month of devotion to the Virgin Mother, who loves each of us, who intercedes for all, who leads us to her Son Jesus.

When we were little and in time of need, we turned to our mothers, we held their hands.  As we are in need each day, let us turn toward Blessed Mary our mother, and hold her hand.  She will give us peace and guide us to Jesus.

Thanks, Mother Mary!

 

¡Gracias mamá!

      En este Día de la Madre, alabamos a Dios por el regalo de nuestras madres: mamás de nacimiento, madres adoptivas, mamás de crianza temporal, madres espirituales, abuelas, todas esas mujeres especiales en nuestras vidas. 

«He aquí a tu hijo» (Juan 19,26).  Encontré una vieja foto de mi mamá sosteniéndome recién nacido, todavía en el hospital del St. John en Salina.  Ella tiene una mirada de alegría y maravilla al ver el regalo de Dios para ella, papá y nuestra familia.  Ella y papá nunca me vieron como un diácono, un sacerdote o un obispo aquí en esta vida, pero ¡alguien dijo que tenían el mejor asiento de la ciudad para mis ordenaciones!

Nuestras madres nos dan a todos, a sus hijos e hijas, vida, alimento, paz, aprendizaje, disciplina y fe.  A veces les hacemos daño por nuestra acción o inacción, pero pedimos perdón.  A veces este pedido no es suficiente, pero oramos por la reconciliación.  Gracias, Señor, por nuestras madres.

«He aquí a tu madre» (Juan 19,27).  Todos tenemos otra Madre, la Bienaventurada Virgen María.  Al pie de la cruz, Jesús la entregó al apóstol amado, y éste a ella.  Creo que dio a Santa María a cada uno de nosotros también.  El mes de mayo es un mes especial de devoción a la Virgen Madre, que nos ama a cada uno de nosotros, que intercede por todos, que nos lleva a su Hijo Jesús.

Cuando éramos pequeños y en los momentos de necesidad, nos volvimos a nuestras madres, nos sostuvimos de sus manos.  Como cada día lo necesitamos, volvamos hacia la Bienaventurada Virgen María nuestra madre, y sostengamos su mano.  Ella nos dará paz y nos guiará a Jesús.

¡Gracias, Madre María!

 

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