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I believe, I respond

By the MOST REV. JOHN B. BRUNGARDT

Bishop of the Catholic Diocese of Dodge City

The following is Part 4 of a 10-part series on the Good News and Kingdom Living.

We have learned that there is hope for us in Jesus, who gives us eternal life.  But we cannot treat this topic as an academic subject like physics, which cannot save us.  We cannot hope in an idea like justice, which is not the ultimate meaning or gift of life.  We are called to develop a personal relationship with Jesus.  He is our Savior, our Brother, our Friend.  We need to believe and respond to this personal invitation by Jesus. 

Jesus personally invites each of us to this saving belief – faith.  We then wish to respond to this faith with our minds, hearts, wills, and hands/feet.  This faith is not merely superficial, but should cause a transformation in every aspect of our lives.  

But, at times, my faith is weak.  I ask Jesus, as did the father of the possessed son: "I do believe, help my unbelief!" (Mark 9:24).  Another translation: "I have faith.  Help my lack of faith!" (NJB).  Turning to Jesus in our times of need, reaching out to this personal God, will give us peace, hope, and joy.

But there is more.  Jesus ascended to heaven 40 days after the resurrection.  His followers were distraught: how would they cope, since Jesus would not be physically present to them?  Jesus promised that He would send the Holy Spirit, who is the last Person of the Holy Trinity to be revealed.  "The Advocate, the Holy Spirit that the Father will send in my name — He will teach you everything, and remind you of all that I told you" (John 14:26).  The Holy Spirit, the Spirit of Love, will help us each step of the way with our faith.  The Holy Spirit will guide us to respond to this saving faith in Jesus.

That is Good News:  Jesus personally inviting us to believe, and sending the Holy Spirit to assist us to respond!  Jesus loves us so much!    

 

Creo y respondo

(Parte 4 de la serie:  las Buenas Nuevas y la Vida del Reino.)

Hemos aprendido que hay esperanza para nosotros en Jesús, que nos da la vida eterna.  Pero no podemos tratar este tema como una materia académica, como la física, que no puede salvarnos.  No podemos esperar en una idea como la justicia, que no es el significado último ni el don último de la vida.  Estamos llamados a desarrollar una relación personal con Jesús.  Él es nuestro Salvador, nuestro Hermano, nuestro Amigo.  Necesitamos creer y responder a esta invitación personal de Jesús. 

 Jesús personalmente nos invita a cada uno de nosotros a esta creencia salvadora: la fe.  Luego deseamos responder a esta fe con nuestras mentes, corazones, voluntades y manos / pies.  Esta fe no es meramente superficial, sino que debe causar una transformación en todos los aspectos de nuestras vidas.  

 Pero, a veces, mi fe es débil.  Le pregunto a Jesús, como lo hizo el padre del hijo poseído: "Creo; pero ayuda mi falta de fe" (Marcos 9,24).  Volver a Jesús en nuestros tiempos de necesidad, llegar a este Dios personal, nos dará paz, esperanza y alegría.

 Pero hay más.  Jesús ascendió al cielo 40 días después de la resurrección.  Sus discípulos estaban angustiados: ¿cómo iban a hacer frente, ya que Jesús no estaría presente físicamente para ellos?  Jesús prometió que enviaría el Espíritu Santo, la última Persona de la Santísima Trinidad a ser revelada.  "El Defensor, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho" (Juan 14,26).  El Espíritu Santo, el Espíritu de amor, nos ayudará en cada paso del camino con nuestra fe.  El Espíritu Santo nos guiará para responder a esta fe salvadora en Jesús.

 Esas son las Buenas Noticias: ¡Jesús personalmente nos invita a creer y enviar al Espíritu Santo para ayudarnos a responder!  ¡Jesús nos ama mucho!

 

Diocese of Dodge City


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