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Benefit Bank: offering help and

hope to those who need it most 

Terry Leos knows the pain of seeing hunger in the eyes of her children, and the frustration of being able to do little or nothing about it. With her husband trapped in Mexico as he wades through the miles of bureaucratic red tape to obtain permission to come to the United States, she suddenly found herself unemployed.
    The face of the immigrant has changed little in the last century; one can still see the hunger written in their eyes – hunger not only for food, but for a good job, a good life.

    Yet, as Leos can attest, the red tape allowing them entry into this country has changed dramatically. The system has forced many into hiding, afraid their undocumented status, or that of a loved one, could lead to their deportation should they seek medical help, or help buying food for their children.
    That’s where Catholic Social Service comes in. Through the CSS Benefit Bank program, individuals and families can learn if they are legally entitled to financial assistance, health care, or food supplements, regardless of their status. These are not hand-outs. These are benefits ready and waiting for those in need. Once a Benefit Bank guide helps them complete the paper work, the individual brings the papers to the office of Social Rehabilitation Services (SRS) where they are processed by licensed case workers.
     Today, people come into the Benefit Bank office at CSS searching for the same support that Leos found. Sitting behind the desk is Leos herself, who was hired last September. She now finds herself guiding others through the same program that brought her food when her children were hungry.
    “When one of my families calls me and tells me how happy they are about getting $100 or $200 back, I feel like it’s me getting the money,” Leos said, smiling. “I love what I do because I know what it is to be in need. I’m very passionate about this.”
    Twice per month Leos can be found at the Ford County Health Department offering five-minute “pre-screens,” in which Leos asks a series of questions pertaining to jobs, income, and citizenship. Later that day, she’ll plug the information into the Benefit Bank computer program at the CSS office in Dodge City.
    “If I get a return of four or five stars, it looks eligible,” she explained. “If I get three stars, they’re over-income.”
    That same day, she’ll notify the individual of their results. If they qualify, they will return for an hour-long session at the Benefit Bank computer during which Leos will lead them through the necessary documentation to deliver to SRS. Because the paper work is complete, SRS is able to process the information in a matter of a day or less, rather than the 10 days needed without the Benefit Bank’s help.
    “I have the envelopes and I have the labels and they just have to go to the Post Office and get the stamps for Healthwave applications,” Leos said. “I’m trying to make it as easy as I can for them, because they don’t know how to proceed. SRS said they are very grateful because it makes it really easy for the caseworkers when they get the Benefit Bank folder. All the paper work is done.”
    Immigrants are notorious fodder for disreputable individuals who promise for a price what they can’t deliver. So it’s natural that many are suspicious, especially since Benefit Bank charges nothing for the service.
    “They just don’t understand the process,” Leos said. “They ask why we are helping them, and then they want to pay. They reach for their wallet and say, how much? I say it’s free. They look at me like I’m crazy.
    “I saw one person in Great Bend a few weeks ago,” Leos said. “She was married with two kids and had no job. She called me yesterday and said she’d been approved for $517. She was crying. She said thank you; God bless you. I know what it’s like for this family being in that hole and having no food.”
    Assistance lasts for six months, and comes in the form of monthly cash payments, medical assistance, a “VISION food card,” and/or assistance with utility bills.
    The program is supported in part through a grant awarded to CSS from SRS last October. In February, SRS representatives met with CSS staff to learn how the program was proceeding. It just so happened that February was the Benefit Bank’s busiest month, with 65 people seeking assistance.
    “They were just blown away,” Leos said. “We met our expectations.
 “I’m very proud,” Leos added. “I’m helping my community. When you’re down and you’re struggling, and someone comes to you and says you might qualify for this assistance, they don’t expect that. So, when they get it, even if it’s $100, they’re grateful. And I tell everybody, if you have a friend, a neighbor – anybody -- tell them to call me. I’ll do the questions over the phone. I’ll stay after work, whatever I have to do to accommodate you. And I tell them not to be afraid.”

 

El Benefit Bank (Banco de Beneficio): ofreciendo

ayuda y esperanza a aquellos que más lo necesitan

Terry Leos conoce el dolor de ver hambre en los ojos de los niños, y la frustación  de hacer poco o nada al respecto.  Con su esposo atrapado en México, mientras el atraviesa  las millas del papeleo burocrático para obtener el permiso de venir a los Estados Unidos, ella de repente se encontró desempleada.
El rosto del inmigrante ha cambiado un poco en el último siglo; algunos podrán aún ver  hambre escrita en sus ojos – hambre no sólo de alimentos, pero por un buen trabajo, por una vida buena.
Aún más, como afirma Leos, el papeleo burocrático que les permite entrar a este país ha cambiado dramaticamente. El sistema ha forzado a muchos al escondite, asustados de su estatus de indocumentados, o que uno de sus seres queridos sea enviado a la deportación, deberán buscar asistencia médica o ayuda para comprar alimentos para sus niños.
Es allí donde este entra. A través del programa del Benefit Bank de CSS, los individuos y familias pueden aprender si ellos están legalmente autorizados para asistencia económica, asistencia médica, o suplementos de alimentos, sin considerar su estatus.  Éstos no son folletos. Éstos son beneficios listos y están esperando a aquellos que lo necesiten. Una vez que un orientador o consejero del Benefit Bank le ayude a completar el documento,  el individuo trae los papeles a la oficina de Social Rehabilitation Services (SRS-Servicios Sociales de Rehabilitación)  donde ellos son atendidos por un trabajador social autorizado.
 Hoy en día, la gente viene a la oficina del  Benefit Bank en  CSS buscando la misma ayuda que Leos encontró. Sentada detrás del escritorio está ella, la misma Leos, quien fue contratada el pasado septiembre.  Ahora ella se encuentra a si misma guiando a otros a través del mismo programa que le llevó alimentos cuando sus hijos tenian hambre.
“Cuando una de mis familias me llaman y me dicen lo feliz que están de recibir $100 ó $200, me siento como si fuera yo quien está recibiendo el dinero,” dijo Leos sonriendo. “Me gusta lo que hago porque sé lo que es tener necesidad. Estoy muy emocionada por esto.”
Dos veces al mes, se puede encontrar a Leos en Departamento de Salud del Condado de Ford ofreciendo pre-exámenes de 5 minutos, en las cuales Leos hace una serie de preguntas relacionadas a trabajos, ingresos, y ciudadanía. Más tarde ese día, ella pasa la información al programa de la computadora del Benefit Bank en la oficina de CSS en Dodge City.
“Si obtengo un cambio de cuatro o cinco estrellas, se ve calificado, “ ella explicó. “Si obtengo tres estrellas, ellos han sobre pasado el ingreso.”
Ese mismo día ella notificará al individuo sus resultados. Si ellos califican, ellos regresarán para una sesión de una hora a la computadora del  Benefit Bank durante las cuales Leos los orientará con la documentación necesaria para entregar a SRS. Ya que los documentos están  completos, SRS puede procesar la información en cuestión de un día o menos, en vez de los 10 días requeridos sin la ayuda del  Benefit Bank.
“Tengo sobres y etiquetas y ellos tienen que irse a la Oficina de Correos y obtener las estampillas para las Aplicaciones Healthwave,” dijo Leos.  “Estoy tratando de hacer lo más fácil que pueda para ellos, porque ellos no saben como proceder. SRS dice que ellos están muy agaradecidos porque esto lo hace realmente fácil para los trabajadores sociales cuando ellos reciben el cartapacio del  Benefit Bank. Toda la documentación está hecha.”
Los inmigrantes son el plan  evidente para individuos de mala reputación que prometen un precio por lo que ellos no pueden entregar. Entonces es natural que muchos sean sospechosos, sobre todo desde que el Benefit Bank no cobra por el servicio.
 “Ellos sólos no entienden el proceso,” dijo Leos. “Ellos preguntan por qué les ayudamos, y luego ellos quieren pagar. Ellos sacan su cartera y preguntan cuánto es. Digo que es gratís. Ellos me miran como si estuviera loca.
“Ví a una persona en Great Bend hace unas semanas atrás,” dijo Leos. “Ella estaba casada con dos niños y sin trabajo. Ella me llamó ayer y dijo que le aprobaron $517.  Ella estaba llorando. Ella dijo gracias; que Dios te bendiga. Sé lo que es para esta familia estando en aquel hoyo y sin tener alimento.”
“La asistencia dura seis meses, y viene en forma de pagos mensuales en efectivo, aistencia médica, una tarjeta de alimentos VISION, y/o ayuda con las cuentas de servicios públicos.” 
El programa es mantenido en parte por una ayuda otorgada a CSS (Servicios Sociales Católicos) del programa SRS (Servicios Sociales de Rehabilitación) el pasado mes de octubre. En febrero, los representatnes de SRS se reunieron con el personal de CSS para aprender como continuaba el programa. Sucedió que en febrero fue el mes más ocupado del Benefit Bank, con 65 personas buscando asistencia. 
“Ellos quedaron sorprendidos, dijo Leo. “Logramos nuestras expectativas”.
 “Estoy muy orgullosa,” agregó Leos. “Estoy ayudando a mi comunidad. Cuando tu  estás caído y estás luchando, y alguien viene a tí y te dice que tu vas a calificar para esta ayuda, tú no esperas eso. Por eso, cuando las personas lo consiguen, aunque sean $100 ellas están agradecidas. Y yo les digo a todos, si usted tiene un amigo, un vecino-cualquiera persona-dígales que me llamen. Yo hago las preguntas por teléfono. Yo me quedaré después del trabajo, hago lo que sea que tenga que hacer para su comodidad. Y les digo: no tengan miedo.”
 

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