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The consecrated life:

A great gift of God


By MOST REV. JOHN B. BRUNGARDT
Bishop of Dodge City

As we begin a new calendar year, we reflect on the many gifts received from the Lord in 2011 and before.  One such gift is the religious life, those women and men living a consecrated vocation in a religious community.  Blessed John Paul II taught: “Religious bring the People of God into contact with the Redemption by the evangelical and ecclesial witness they bear by word and example to the message of Jesus.”  
My first awareness of religious sisters was as a second grader at Seven Dolors Catholic Grade School in Manhattan.  The Sisters of St. Joseph of Concordia taught me; some were probably praying that I would be a priest some day!  My fourth grade teacher, Sister Leo Frances, recently died; may God bring her soul to the heavenly glory.  I thank those sisters, and the many other religious sisters and brothers who have brought the faith of Jesus and His Church to me, and continue to influence me in my episcopal ministry.
On Saturday, Feb. 4 we will have a special Mass in thanksgiving for the Consecrated Religious serving in the Catholic Diocese of Dodge City.  This Holy Mass will be at 10:30 a.m. in the Dominican Motherhouse in Great Bend, with lunch following.  
I invite you to join me in celebrating the gift of our consecrated religious who minister to and with us.
Blessed John Paul II wrote to the Bishops of the United States: “The religious life in the United States has indeed been a great gift of God to the Church and to your country. From the early colonial days, by the grace of God, the evangelizing zeal of outstanding men and women religious, encouraged and sustained by the persevering efforts of the Bishops, has helped the Church to bring the fruits of the Redemption to your land. Religious were among your pioneers. They blazed a trail in Catholic education at all levels, helping to create a magnificent educational system from elementary school to university. They brought into being health care facilities remarkable both for their numbers and quality. They made a valuable contribution to the provision of social services. Working towards the establishment of justice, love and peace, they helped to build a social order rooted in the Gospel, striving to bring generation after generation to the maturity of Christ.
Their witness to the primacy of Christ’s love has been expressed through lives of prayer and dedicated service to others. Contemplative religious have contributed immensely to the vitality of the ecclesial community. At every stage in its growth, the Church in your nation, marked by a conspicuous fidelity to the See of Peter, has been deeply indebted to its religious: priests, sisters, brothers. The religious of America have also been a gift to the universal Church, for they have given generously to the Church in other countries; they have helped throughout the world to evangelize the poor and to spread Christ’s Gospel of peace.”
These many ministries and apostolates have born fruit in our diocese, and we are grateful to the religious women and men who have served so faithfully and with such dedication in Southwest Kansas these many years.  Children and singles: open your hearts to Jesus’ call to the religious life.  Join us on Feb. 4 for our celebration of the Consecrated Life.  Speak with a religious sister or a religious priest serving in our diocese – they will tell you all about the blessings God has given them in their calling.  Jesus calls many to the consecrated life – He loves us more than we can ask or imagine!

 

La Vida Consagrada: Un Gran Regalo de Dios

+ Reverendo John B. Brungardt
Obispo de Dodge City

Mientras comenzamos un año nuevo en el calendario, reflexionamos en los numerosos regalos recibidos del Señor en el 2011 y antes.  Uno de estos regalos es la vida religiosa, esos hombres y mujeres viviendo una vocación consagrada en una comunidad religiosa.  Beato Juan Pablo II enseño: “Los/as Religiosos/as traen el Pueblo de Dios en contacto con la Redención por el testimonio evangélico y eclesial que llevan por palabra y ejemplo al mensaje de Jesús.”
Mi primer conocimiento de hermanas religiosas fue como un estudiante de segundo grado de la Escuela Primaria Católica Los Siete Dolores en Manhattan.  Las Hermanas de San José de Concordia me daban clases; ¡algunas probablemente estaban orando para que yo fuera un sacerdote algún día!  Mi maestra de cuarto grado, la Hermana Leo Frances, falleció recientemente; que Dios lleve su alma a la gloria celestial.  Le doy gracias a esas hermanas, y a tantas otras hermanas religiosas y hermanos religiosos que han traído la fe de Jesús y Su Iglesia a mí, y que continúan influyendo sobre mí en mi ministerio episcopal.  
El sábado, 4 de febrero vamos a tener una Misa especial en acción de gracias por los/as religiosos/as consagrados/as sirviendo en nuestra Diócesis Católica de Dodge City.  La Santa Misa será a las 10:30 a.m. en la Dominican Motherhouse en Great Bend, seguido por una comida.  Los invito a que me acompañen a celebrar el regalo de nuestros religiosos/as consagrados/as que sirven en ministerio para y con nosotros.
Beato Juan Pablo II le escribió a los obispos de Estados Unidos: “La vida religiosa en los Estados Unidos ha sido realmente un gran regalo de Dios para la Iglesia y para su país.  Desde los primeros años coloniales, por la gracia de Dios, el celo evangelizador de los/as extraordinarios/as hombres y mujeres religiosos/as, animado y sostenido por el esfuerzo perseverado de los Obispos, a ayudado a la Iglesia a llevar los frutos de la Redención a su tierra.  Los/as religiosos/as estuvieron entre sus pioneros.  Ellos/as abrieron el camino hacia la educación católica en todos los niveles, ayudando a crear un sistema educativo magnifico desde la escuela primaria asta la universidad.  Le dieron vida a instalaciones de salud extraordinarias por sus números y por su calidad.  Dieron una valiosa contribución a la subastación de servicios sociales.  Trabajando hacia el establecimiento de justicia, amor y paz, ayudaron a construir un orden social basado en el Evangelio, esforzándose por llevar a generación tras generación a la madurez de Cristo.  Su testimonio al amor primordial de Cristo ha sido expresado por sus vidas de oración y servicio dedicado a los demás.  Religiosos/as contemplativos/as han contribuido inmensamente a la vitalidad de la comunidad eclesial.  En cada etapa de su crecimiento, la Iglesia en su país, marcada con una destacada fidelidad hacia la Sede de Pedro, ha estado profundamente endeudada con sus religiosos/as: sacerdotes, hermanas, hermanos.  Los/as religiosos/as de América han sido también un regalo para la Iglesia universal, porque han dado generosamente a la Iglesia en otros países; han ayudo a través de todo el mundo a evangelizar a los pobres y a propagar el Evangelio de Cristo de paz.”
Estos numerosos ministerios y apostolados han dado frutos en nuestra diócesis, y les estamos agradecidos a las mujeres religiosas y a los hombres religiosos que han servido con fidelidad y con tanta dedicación en el Suroeste de Kansas por tantos años.  Niños/as y solteros/as: ábranle su corazón al llamado de Jesús a la vida religiosa.  Acompáñenos el 4 de febrero para nuestra celebración de la Vida Consagrada.  Hablen con una hermana religiosa o un hermano religioso en nuestra diócesis—ellos les hablaran sobre todas las bendiciones que Dios les ha dado en su llamado.  Jesús llama a muchos/as a la vida consagrada— ¡Él nos ama mas de lo que podamos pedir o imaginar!

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