Protesta a Fort Benning atrae multitud más grande en historia del evento
COLUMBUS, Georgia (CNS) -– La protesta de este año contra la escuela de entrenamiento en Fort Benning para personal militar extranjero llevó a menos de dos docenas de arrestos el 21 de noviembre, pero atrajo una multitud estimada por los organizadores en 16,000 personas –- miles más que lo que la manifestación haya atraído jamás.
El padre maryknoll Roy Bourgeois y el actor Martin Sheen lideraron los manifestantes hasta los portones de Fort Benning en una procesión "fúnebre" por los latinoamericanos torturados y asesinados por las fuerzas militares de sus propios gobiernos.
Los nombres de las víctimas fueron entonados en los portones ante una audiencia silenciosa y pequeñas cruces de madera con los nombres de las víctimas inscritos fueron insertadas en la cerca de alambre que resguarda el perímetro del fuerte.
Los organizadores dijeron inicialmente que 20 personas que hicieron actos de desobediencia civil al escalar la cerca de 10 pies coronada con alambre de púas fueron arrestadas por traspaso. Al día siguiente ellos cambiaron esa cifra a 18.
Ellos dijeron que 16 fueron procesados y excarcelados bajo fianza hasta su comparecencia en el tribunal el 24 de enero. Uno se rehusó a pagar la fianza y se mantenía en la Cárcel del Condado Muscogee.
Otro, Ed Lewinson, de 79 años de edad que es ciego, no fue acusado. Lewinson, quien también fue arrestado pero no acusado en la manifestación del 2003, acusó al tribunal de discriminar contra él por ser ciego.
Entre miles de estudiantes de escuelas secundarias, colegios y universidades católicas de todo el país estaba un contingente de 21 personas del Colegio Spring Hill, operado por los jesuitas en Mobile, Alabama, quienes se unieron en la manifestación a su presidente, el padre jesuita Gregory F. Lucey, y a seis miembros de la facultad y del personal.
El grupo de Spring Hill también ayudó a organizar una liturgia la noche del 20 de noviembre como parte de una Sesión de Instrucción de la Familia Ignaciana. El programa de discursos y presentaciones de justicia social católica atrajo a más de 4.000 participantes de escuelas secundarias jesuitas, colegios, parroquias y hogares de los Cuerpos Voluntarios Jesuitas de todo el país.
"La experiencia confirmó para mí que creer en Dios y buscar la justicia por medios pacíficos son inseparablemente uno", dijo padre Lucey.