Respuesta a las redadas del ‘ICE’ en zonas de Indiana y Massachusetts

WASHINGTON (CNS) -- La agencia de Vigilancia y Cumplimiento de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) ha llevado a cabo redadas en semanas recientes en lugares de trabajo en varias partes de Estados Unidos a fin de detener a trabajadores que se encuentran en el país ilegalmente.

En dos zonas en donde se llevaron a cabo las redadas el 6 de marzo, South Bend, Ind., y New Bedford, Mass., miembros de la comunidad católica y la comunidad en general continúan ayudando a las familias que se han visto separadas por la acción de los federales, especialmente menores que han sido dejados en condición de espera u olvido. La mayoría de personas detenidas en los dos lugares eran mujeres, muchas de ellas madres solteras con bebés o niños pequeños.

En South Bend, se conmemoró el hecho con 36 velas en una vigilia de oración e información, el 6 de marzo, en la iglesia de San Adalberto para recordar a 36 feligreses de la comunidad hispana de la parroquia que fueron detenidos en la redada llevada a cabo en “Janco Composites”, planta manufacturera de Mishawaka en donde se fabrican productos de fibra de vidrio con destino a múltiples industrias.

Un parroquiano que trabaja en Janco, inmigrante que cuenta con documentos, contó cómo se llevó a cabo la redada, cómo estaban trabajando cuando los oficiales entraron, llevando puestos chalecos a prueba de bala y con sus armas desplegadas y cómo los trabajadores habían sido separados en diferentes grupos de acuerdo con su raza, lo que está permitido conforme a la actual ley de inmigración.

Los 36 trabajadores fueron llevados al Centro de Detención de Broadview en Chicago. Uno de ellos fue inmediatamente dejado en libertad al llegar a Chicago cuando los oficiales se dieron cuenta de que tenía documentos. Para el 18 de marzo, el resto había salido de la cárcel con fianza y habían regresado a su casa, en espera de la fecha en la que aparecerían en el juzgado.

En una entrevista con el “Today’s Catholic”, periódico de la diócesis de Fort Wayne-South Bend, el padre de la Santa Cruz, Chris Cox, pastor de la parroquia de San Adalberto, dijo que reconocía la responsabilidad que tenía el gobierno de hacer cumplir la ley; pero dijo: “Creo que nuestras leyes de inmigración no funcionan y se necesita que las compongan”.

El padre señaló críticamente el hecho de que el personal de la ICE empleó tácticas del envío de 70 oficiales con armas desplegadas en un ambiente en donde no se esperaba ninguna respuesta de fuego hostil.

Entraron utilizando gala de fuerza innecesaria y exagerada que produjo miedo en los ciudadanos y en los que no eran ciudadanos también”, dijo el padre Cox, añadiendo que él teme que con tales tácticas solamente se aumenten las posibilidades de que “de veras suceda un hecho trágico”.

El obispo John M. D’Arcy de Fort Wayne-South Bend se dirigió a la comunidad con una carta que decía: “Quiero que todos sepan que cuentan con mis oraciones y apoyo en estos momentos difíciles. Mis propios padres, muy queridos, eran inmigrantes, y yo entiendo la lucha que ustedes experimentan. Pongámonos en manos de nuestra querida Señora de Guadalupe, que seguramente nos protegerá”.

El señor obispo hizo notar que él, junto con otros obispos católicos de Indiana apoya una reforma de las leyes de inmigración completa, lo que el padre Cox dijo vendría a resolver la situación.

El sacerdote simpatiza con los católicos que se oponen a la postura de la iglesia sobre el asunto de inmigración y expresa su enojo en relación a los trabajos que se pierden cuando se los dan a inmigrantes indocumentados.

“La frustración que sienten con nuestro sistema de inmigración que no funciona es la misma cosa que molesta a mis parroquianos”, dijo el padre Cox. “Necesitamos dirigencia en Washington para que de veras se logre una reforma del sistema de inmigración”.

El efecto más devastador de las redadas para la comunidad de la parroquia de San Adalberto ha sido su efecto sobre las familias, dijo. Treinta y dos menores resultaron inmediatamente afectados por la redada, dijo el sacerdote. “Un niño de pecho (fue) separado de su madre”, añadió, y “en otro caso, esposa y marido fueron aprehendidos y los niños quedaron abandonados solamente en compañía de la niñera”.

En Massachusetts, el obispo George W. Coleman de Fall River les pidió a las parroquias de la diócesis que llevaran a cabo una colecta especial para ayudar a los Servicios Católicos Sociales en su apoyo a la comunidad inmigrante de New Bedford.

Lo más probable es que se deporte a los 361 inmigrantes ilegales que ahora permanecen en la cárcel después de la redada del 6 de marzo en la fábrica local; pero lograr que se deje en libertad a las madres que tienen hijos o hijas pequeños, como también proveer la satisfacción de las necesidades básicas inmediatas de las familias afectadas se ha convertido en una tarea de 24 horas que sostienen los católicos y otras agencias.

“Sin embargo, estamos logrando algún cambio a favor de las familias de inmigrantes que han sido afectadas; despacio, pero con energía”, informó Denise Porche, que trabaja en la Oficina de Protección de la Infancia de la Agencia diocesana de Servicios Católicos Sociales. Nuestro enfoque, y el hincapié que hacemos es poder dar atención a todas las personas involucradas”.

Al mismo tiempo, otros inmigrantes ilegales que están preocupados por su estado evitan ir a trabajar; y esto causa mayor presión añadida a los esfuerzos de socorro, le dijo Porche a “The Anchor” periódico diocesano; y Servicios Católicos Sociales busca otras fuentes de fondos en la Coalición de Inmigración y Protección de Refugiados de Massachusetts.