Respuesta
a las redadas
WASHINGTON
(CNS) -- La agencia de Vigilancia y Cumplimiento de Inmigración y Aduanas de
los Estados Unidos (ICE) ha llevado a cabo redadas en semanas recientes en
lugares de trabajo en varias partes de Estados Unidos a fin de detener a
trabajadores que se encuentran en el país ilegalmente.
En dos zonas en donde se llevaron a cabo las redadas el 6 de marzo, South Bend, Ind., y New Bedford, Mass., miembros de la comunidad católica y la comunidad en
general continúan ayudando
a las familias que se han visto
separadas por la acción de los federales, especialmente menores que han sido
dejados en condición de espera u olvido. La mayoría de personas detenidas en
los dos lugares eran mujeres, muchas de ellas madres
solteras con bebés o niños pequeños.
En South Bend, se conmemoró el hecho con 36 velas en una vigilia
de oración e información,
el 6 de marzo, en la iglesia
de San Adalberto para recordar a 36 feligreses de la comunidad hispana de la parroquia que fueron
detenidos en la redada llevada a cabo en “Janco Composites”, planta manufacturera de Mishawaka en donde
se fabrican productos de fibra de vidrio con destino a múltiples industrias.
Un parroquiano que trabaja en Janco, inmigrante que cuenta con documentos, contó cómo se llevó a cabo la redada, cómo estaban trabajando
cuando los oficiales entraron, llevando puestos chalecos a prueba de bala y con sus armas desplegadas
y cómo los trabajadores habían sido separados
en diferentes grupos de acuerdo con su raza, lo que está
permitido conforme a la
actual ley de inmigración.
Los
36 trabajadores fueron llevados al Centro de Detención
de Broadview en
En una
entrevista con el “Today’s Catholic”, periódico de la diócesis de Fort
Wayne-South Bend, el padre de la Santa Cruz, Chris Cox, pastor de la parroquia de San Adalberto, dijo que reconocía
la responsabilidad que tenía el gobierno de hacer cumplir la ley; pero dijo:
“Creo que nuestras leyes de inmigración no funcionan y se necesita que las
compongan”.
El padre señaló críticamente el hecho de que el personal de la
ICE empleó tácticas del envío de 70 oficiales con armas desplegadas en un ambiente en donde no se esperaba ninguna respuesta de fuego hostil.
“Entraron utilizando gala de fuerza innecesaria y exagerada que produjo
miedo en los ciudadanos y
en los que no eran ciudadanos también”, dijo el padre Cox, añadiendo que él teme
que con tales tácticas solamente se aumenten las posibilidades de que “de veras suceda
un hecho trágico”.
El obispo
John M. D’Arcy de Fort Wayne-South Bend se dirigió a
la comunidad con una carta que decía:
“Quiero que todos sepan que
cuentan con mis oraciones y apoyo en estos momentos difíciles. Mis propios padres, muy
queridos, eran inmigrantes, y yo entiendo la lucha que ustedes experimentan.
Pongámonos
en manos de nuestra querida Señora de Guadalupe, que seguramente nos protegerá”.
El señor
obispo hizo notar que él,
junto con otros obispos católicos de
El sacerdote
simpatiza con los católicos
que se oponen a la postura de la iglesia sobre el asunto de inmigración y expresa su enojo en relación
a los trabajos que se pierden cuando se los dan a inmigrantes
indocumentados.
“La frustración
que sienten con nuestro sistema de inmigración que no funciona es la misma cosa que
molesta a mis parroquianos”, dijo el padre Cox.
“Necesitamos dirigencia en
El
efecto más devastador de las redadas para la comunidad de la parroquia de San Adalberto ha sido su efecto sobre
las familias, dijo.
Treinta y dos menores resultaron inmediatamente afectados por la redada, dijo el sacerdote. “Un niño
de pecho (fue) separado de su madre”, añadió, y “en otro caso, esposa
y marido fueron aprehendidos y los niños quedaron abandonados solamente en compañía de la niñera”.
En Massachusetts, el obispo George W. Coleman de Fall River les pidió a las parroquias
de la diócesis que llevaran a cabo una colecta especial para ayudar a los Servicios Católicos Sociales en su apoyo a la comunidad inmigrante de New Bedford.
Lo más
probable es que se deporte a los 361 inmigrantes ilegales que ahora
permanecen en la cárcel después de la redada del 6 de marzo en la fábrica local; pero lograr que
se deje en libertad a las madres que
tienen hijos o hijas pequeños, como también proveer
la satisfacción de las necesidades básicas inmediatas de las familias afectadas se ha convertido en una tarea de 24 horas que sostienen los católicos y otras agencias.
“Sin embargo, estamos logrando algún cambio a favor de las familias de inmigrantes que han sido afectadas;
despacio, pero con energía”, informó Denise Porche, que trabaja
en la Oficina de Protección
de la Infancia de la Agencia
diocesana de Servicios Católicos Sociales. “Nuestro enfoque,
y el hincapié que hacemos es poder
dar atención a todas las personas involucradas”.
Al mismo
tiempo, otros inmigrantes ilegales que están preocupados
por su estado
evitan ir a trabajar; y esto causa mayor presión añadida a los esfuerzos de socorro, le dijo
Porche a “The Anchor” periódico
diocesano; y Servicios Católicos Sociales busca otras fuentes
de fondos en la Coalición
de Inmigración y Protección
de Refugiados de