Sacerdote encuentra satisfacción como capellán en Irak

NUEVA ORLEÁNS (CNS) — Padre Walter Austin fue a la guerra y redescubrió los que significa ser sacerdote.

El teniente del ejército, ex pastor de Our Lady of the Lake, parroquia próspera en Mandeville, sirvió durante la mayor parte del 2004 como capellán para 20.000 soldados en un expansivo Campamento Anaconda, aproximadamente a 50 millas al norte de Bagdad, Irak.

Durante la mayor parte de su tiempo de servicio, que se espera termine en febrero, padre Austin ha sido el único sacerdote del ejército en una base con una carretera de 19 millas alrededor de su perímetro.

El calor, la arena y el estrés no son condiciones serenas de retiro, pero durante un pase reciente de 15 días a Nueva Orleáns, padre Austin le dijo al Clarion Herald, periódico de la Arquidiócesis de Nueva Orleáns, que él nunca había sido más feliz.

"Hay un mundo de diferencia", dijo él. "Estoy haciendo un verdadero ministerio allí. Hace dos años, cuando me fui de Our Lady of the Lake, yo estaba bastante frito. Yo estaba tan cansado de administración, edificios y colectas. Yo siempre estaba preocupado por las finanzas de la parroquia.

"(En Irak) en realidad disfruto realizar el ministerio", añadió él. "Simplemente, soy tan feliz como podría serlo porque estoy haciendo lo que siento que Dios me está llamando a hacer. Todo lo que se me pide es ser pastor y ministro de estos tipos. No se me pide que sea persona de muchos oficios".

El ministerio puro significa celebrar seis Misas del sábado al lunes para soldados que llevan sus armas a la Comunión, dirigir clases para el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos tres veces por semana en diferentes localidades y proveer consejería espiritual cuando sea necesario.

Él dijo que el estado de ánimo de las tropas está "muy, muy bueno", pero él trata sensitivamente con soldados que experimentan problemas normales, tales como conflictos con oficiales o con otros soldados que están frustrados por estar tan lejos del hogar sin ningún prospecto de regresar rápidamente a Estados Unidos.

En esos casos padre Austin juega el papel de un hermano mayor que trata de lograr que el soldado vea la imagen más amplia.

"Alguien siempre necesita que alguien sea una pared de la cual ellos puedan rebotar sus frustraciones", dijo él. "Yo escucho a las personas. Hay poco que yo pueda hacer, pero a la misma vez ellos quieren tener alguien que los escuche y quizás les dé una mejor idea".