‘And the Word became flesh’

By Most Rev. Ronald M. Gilmore

Bishop of Dodge City

 

And the Word became flesh, St. John told us.  The Incarnation is the mystery of the wondrous union of the divine and human natures in the one person of the Word.  But just why did the Word become flesh?  The Church’s traditional answer is a diamond with several facets.

The Word became flesh in order to save us by reconciling us with God.  The Word came to take away the main obstacle to that communion, namely sin.  He saved us from sin.  He saved us from ourselves.

The Word became flesh in order to let us know God’s love for us.  God is love, St. John said again.  That led him to create us.  That led him to redeem us.  That led him to call us to share his Trinitarian life.

The Word became flesh in order to be our model of holiness.  He is the Way, the Truth, and the Life, as St. John put it.  He shows us how the divine is done humanly.  He shows us how the human is done divinely.

The Word became flesh in order to make us sharers of his Divine Nature.  He became man so that we might become gods.  He made us for a communion of human persons, and he thus swept us into a communion with the divine persons of the Trinity.

Use this Christmas Season to let these fundamental truths sink into your hearts, into the roots of what and who you are.  Make them your own.  Better yet: you become their own.

+ Most Rev. Ronald M. Gilmore

Bishop of Dodge City

 

 Y la Palabra se hizo  carne,  nos dijo San Juan. La Encarnación es el misterio de la unión maravillosa de las naturalezas divinas y humanas en una persona de la Palabra. ¿Pero,  por qué sólo  la Palabra se hizo carne? La respuesta tradicional de la Iglesia es un diamante con varias facetas.

La Palabra se hizo la carne a fin de salvarnos por medio de la reconciliación con Dios. La Palabra vino para llevarse el obstáculo principal de aquella comunión, conocida como pecado. Él nos salvó del pecado. Él nos salvó de nosotros mismos.

La Palabra se hizo carne a fin de dejarnos saber el amor de Dios por nosotros. Dios es amor, dijo San Juan otra vez. Esto lo condujo a crearnos. Esto lo condujo a redimirnos. Esto lo condujo a llamarnos para compartir su vida de Trinidad.

La Palabra se hizo carne a fin de ser nuestro modelo de santidad.  Él es el Camino, la Verdad, y la Vida, como dijo San Juan.  Él nos muestra como lo divino es hecho humanamente.  Él nos muestra como lo humano es hecho divinamente.

La Palabra se hizo carne a fin de hacernos  personas dadivosas de su Naturaleza Divina. Él se hizo el hombre de modo que pudiéramos hacernos dioses. Él nos hizo para una comunión de personas humanas y así, él  nos barrió en una comunión con las personas divinas de la Trinidad.

Haga uso de esta temporada de Navidad para dejar que este grupo de verdades fundamentales sumerjan en sus corazones, en las raíces de lo que,  y quien es usted. Hágalos propio de usted. Aún mejor: sea usted propio de ellos.

 

+ Su Excelentísimo Reverendo Ronald M. Gilmore

Obispo de Dodge City