‘Listen to Him’

A Column by the Most Rev. Ronald M. Gilmore

Bishop of Dodge City

The Spanish version is at bottom. Vea la traducción espanol abaho.

Nearing the end of what one bishop calls the Chrism Trail, I think back on what I have seen as I moved about the Diocese for Confirmation. What I have seen leads me to wonder about the world of fashion and the forgotten world of Modesty.

Edward Sri, a lay theology professor at Benedictine College in Atchison, asked: Why do human persons tend to conceal body parts associated with sexuality?

A woman may instinctively sense that if certain parts of her body are exposed, a man might view her merely for her sexual values as an object of pleasure. Indeed, those particular parts of her body reveal the sexual values so powerfully, he said, that a man can be distracted from her true value as a person.

A woman should want to avoid dressing in a way that deliberately draws attention to her sexual values and obscures her value as a person. Modesty in dress is primarily meant to protect the woman herself. It helps keep her from being treated as an object for sexual pleasure.

Modesty seeks to inspire love … true love for the person, not just a sexual reaction to (her) body. … Deep in a woman’s heart is a longing to inspire and experience love. Thus a woman should dress in a way that inspires love for her as a person. But dressing immodestly hinders the possibilities for true love to develop, for it draws attention to her sexual values to such an extent that it overshadows her value as a person.

Pope John Paul II once wrote: Sexual modesty is not a flight from love, but on the contrary the opening of a way towards it. The spontaneous need to conceal mere sexual values bound up with the person is the natural way to the discovery of the value of the person as such. (Love and Responsibility, p 179)

Modesty is an intuition. It is the direct perception of the spiritual dignity of the human being made in the image and likeness of God. Modesty is a protection. It shields the intimate center of the human person from being made an object. Modesty is a task to be accomplished. In the end, teaching modesty to children and adolescents means awakening in them a deep and lasting reverence for the mystery of the human person.

-- Most Rev. Ronald M. Gilmore

Bishop of Dodge City

Cerca del final de lo que uno de los obispos llama El Atajo del Crisma, reflexiono en lo que he visto al ir por la Diócesis para las Confirmaciones. Lo que he visto me lleva a admirarme del mundo de la moda, y del olvidado mundo del Pudor.

Edward Sri, profesor de teología laico en el Benedictine College en Atchinson, preguntó: ¿por qué los humanos tienden a ocultar las partes del cuerpo asociadas con la sexualidad?

Una mujer siente instintivamente que si ciertas partes de su cuerpo están expuestas, un hombre la podría ver únicamente por su valor sexual, como objeto de placer. Ciertamente, esas partes determinadas de su cuerpo revelan con tanto poder los valores sexuales, dijo él, que el hombre puede resultar distraído del valor de ella como persona.

Una mujer debería desear evitar vestirse en una forma que deliberadamente atrae la atención hacia sus valores sexuales, y oscurece su valor como persona. El Pudor en el vestido pretende en primer lugar proteger a la mujer misma. Le evita ser tratada como objeto de placer sexual.

El Pudor pretende inspirar amor . . . verdadero amor por la persona, no simplemente una reacción sexual ante su (el de ella) cuerpo. En lo profundo del corazón de una mujer está la añoranza de inspirar y experimentar el amor. Así, una mujer debería vestirse de forma que inspire amor a ella como persona. Al contrario, el vestirse sin pudor evita la posibilidad de que se desarrolle un verdadero amor, porque jala la atención hacia los valores sexuales de ella en tal forma que esto ensombrece su valor como persona.

El Papa Juan Pablo II escribió una vez: el Pudor sexual no es una huída del amor, sino al contrario la abertura de un camino hacia él. La necesidad espontánea de ocultar los meros valores sexuales unidos a la persona es el camino natural para el descubrimiento del valor de la persona en cuanto tal. (Love and Responsibility, p 179)

El Pudor es una intuición. Es la percepción directa de la espiritual dignidad del ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios. El Pudor es una protección. Es un escudo para el centro íntimo de la persona humana, que es protegida así de ser convertida en objeto. El Pudor es una tarea que hay que realizar. Al final de todo, enseñar el Pudor a los niños y adolescentes significa despertar en ellos una profunda y duradera reverencia por el misterio de la persona humana.

-- Obispo Ronald M. Gilmore