El Precio Exorbitante de la Investigación de las Células Madres

Una Carta Pastoral de Los Obispos Católicos de Kansas

 

Introducción

En el 2006, los votantes de Missouri aprobaron una enmienda a la constitución estatal prohibiendo la regulación o la limitación de investigaciones en la cuales los embriones humanos son creados o destruidos para realizar investigación de las células madre. Esta enmienda ignora por completo el derecho más fundamental humano de los más indefensos—el derecho a la vida humana.

Poco después que los resultados de estas elecciones fueron anunciados, la gobernadora Sebelius declaró públicamente que este acto  fue “un paso adelante para asegurar que por lo menos en Missouri, estas investigaciones puedan continuar”. Ella agregó que cree que “hay mucho interés en ver esta clase de lenguaje aquí en Kansas”.

Preocupados por este prospecto, queremos ofrecer a los católicos y a toda la gente de buena voluntad de Kansas la siguiente explicación de este punto que está en juego sobre la clonación humana y la investigación de las células madre. Esta explicación podría proporcionar claridad entre la confusión.

¿Que es la investigación de las células madre?  Las células madre son células humanas primitivas que, cuando se dividen, pueden formar una variedad de células más especializadas. Por ejemplo, con un sólo tipo de célula madre de la medula ósea puede se trabajar para reemplazar todos los diferentes tipos de células sanguíneas (blancas, rojas, etc.) cuando las necesitamos.

La investigación de células madre adultas. Las células madre humanas sostienen una gran promesa para el desarrollo de ciertos tipos de terapias para regenerar órganos dañados y para curar las dolencias de gente con muchas enfermedades. Muchas investigaciones científicas utilizan células obtenidas de los tejidos adultos, sangre del cordón umbilical, y otras fuentes que no causan ningún  problema moral. Las células madre versátiles se han encontrado presentes en la medula ósea, en la sangre, en  el músculo, la gordura, los nervios, en el líquido amniótico y hasta en la pulpa de la dentadura infantil. Se han desarrollado con mucho éxito muchas terapias  con el uso de estas células madres adultas.

Nosotros, los católicos, aplaudimos las numerosas investigaciones científicas que se han conducido éticamente y que respetan la dignidad de la persona humana. Nosotros  apoyamos fuertemente las investigaciones de las células madres que usan las células adultas y las del cordón umbilical.

La investigación de las células madres del embrión. Sin embargo, algunos científicos están interesados en hacer investigaciones de células madre obtenidas mediante la destrucción de embriones humanos que tienen solo una semana de edad. Estos embriones se obtienen de dos fuentes:

Fertilización “In Vitro”

La  investigación de las células madres del embrión involucra la cosecha de células del embrión humano que se ha creado en un laboratorio por el método de la fertilización “in Vitro”. Los embriones creados son congelados y reservados para utilizarse en un futuro. Por varias razones, no todos los embriones son utilizados. Algunas personas,  consideran estos  embriones “extras” como una fuente para investigaciones científicas potenciales. Esto es un proceso moralmente inaceptable por muchas razones y este mismo proceso de la cosecha de las células madres  destruyen el embrión vivo.

Clonación Humana

 Las células maestras también se pueden cosechar mediante  la clonación humana. Este proceso se conoce como “transferencia de la células somáticas nucleares”. Este es el mismo proceso que se utilizó para clonar a Dolly, la oveja. En la clonación humana, el núcleo de la célula adulta del donante se introduce al núcleo aislado de un óvulo donado. El núcleo introducido proporciona el DNA necesario para que la nueva célula funcione y se divida. El embrión que resulta de este proceso se deja crecer por varios días y después se destruye  para obtener las células madre para experimentación. 

Hay los que distinguen entre clonación “terapéutica” y la clonación “reproductiva”, pero el proceso es igual en los dos casos. La única diferencia es lo que se hace con el embrión creado en el proceso de la clonación.: la implantación en el útero de la mujer para intentar un embarazo; o la destrucción del embrión para cosechar las células madre.  Hasta ahora, a pesar de muchos años de experimentos por parte de los científicos en todas partes del mundo, todos los esfuerzos para utilizar la clonación humana para propósitos designados como terapéuticos o reproductivos han fallado.

Problemas Moralmente Serios: La Destrucción de la Vida Humana.  Hay algunos que mantienen que no hay un problema moral en la cosecha de las células embriones porque ellos reclaman que el embrión solo tiene el potencial de ser humano, y no es actualmente humano. Pero el embrión humano no es otra cosa que humano; las células madre humanas solo se pueden cosechar de una vida humana. Solo es que esta persona humana fue destruida en vez de que se le permita desarrollarse normalmente. Sin tener en cuenta si el embrión humano fue obtenido por fertilización “in Vitro”, o mediante la clonación humana, una vida humana es destrozada  por razones de las investigaciones científicas en la búsqueda de terapias médicas. (que son por ahora puramente hipotéticas). Esto es un crimen contra la vida. Nunca es permisible moralmente destrozar una vida humana, aunque se hace con la esperanza de beneficiar a otros seres humanos. Las leyes que intentan sancionar la investigación de las células madres son inmorales porque proponen protección legal a la violación del derecho humano más fundamental.

Problemas Serios: el pragmatismo. La investigación de las células madre se enfoca en el avance de la ciencia y el potencial que tiene para la cura de enfermedades, pero a detrimento de la vida y la dignidad humana. Otros dicen que esto es un pequeño precio que pagamos para el desarrollo económico de Kansas; ellos dicen que si no permitimos y promovemos la investigación de las células madre, perderemos los beneficios económicos prometidos por la industria biotécnica (un argumento parecido fue usado por los proponentes de la esclavitud, cuando dijeron  que ciertos estados no podrían sobrevivir económicamente sin esta institución despreciable). Estos argumentos no tienen base. Otros estados y países que han prohibido la  clonación humana han tomado un papel de liderazgo en el desarrollo de la biotecnología. La cuestión principal es si la investigación de las células madre puede proseguir el proceso sin hacer daño a la persona humana y a nuestra humanidad. La respuesta a esta pregunta es claramente “NO”.

Algunos proponentes también discuten que, si de cualquier modo van a destrozar el embrión congelado, ¿qué mal  hay en utilizarlo para el beneficio de otros? Esta manera de pensar es equivocada. Un prisionero condenado a la muerte, o un paciente  en la fase terminal de una enfermedad, y tal vez cada persona morirá un día, pero esto no da el derecho a una persona a matar a otra para el avance de la ciencia. Es más, en el caso de los embriones congelados, estos podrían sobrevivir, si alguno no hubiera hecho la decisión de donarlos para que sean destruidos para propósitos de investigación en vez de implantarlos en la matriz de su mamá.

Problemas Serios Morales: Haciendo Víctimas a las Mujeres. Las mujeres, también caen víctimas por la promoción de la investigación de las  células madre. El proceso de la clonación de los embriones humanos requiere un gran número de óvulos femeninos. Hay una cierta cantidad de inconveniencia, dolor y un riesgo medico substancial asociado con el proceso de cosechar los óvulos. Por esta razón, es muy probable que solo mujeres necesitadas (típicamente pobres, incluyendo mujeres de minorías étnicas, estudiantes y mujeres de países pobres) sean las donantes de los óvulos necesarios para llevar a cabo estos experimentos. El avance de las investigaciones y la terapia de las enfermedades se realizaran a costa no solo de los seres humanos en la etapa más temprana del desarrollo, sino también de la mujer pasando por circunstancias desesperadas.

Conclusión

Cada uno de nosotros fue un embrión. Esta afirmación se  basa en una comprensión clara de la biología más básica, y no de la fe religiosa. Una vez que comienza la vida (que siempre ocurre durante la fertilización, o un evento que imita la fertilización, como la clonación), este nuevo ser humano es un miembro de la raza humana digno del respeto y la protección contra todo peligro por la amenaza de la investigación de las células madre.  El embrión humano nos reclama este mismo derecho a todos nosotros.

Como católicos, nuestra oposición a la investigación de células madre también se confirma y se refuerza por nuestra fe. Nosotros creemos que Dios se hizo hombre en el seno de la Virgen María, pasando por  las fases del desarrollo prenatal humano. Esta verdad de nuestra religión  eleva la dignidad de la naturaleza humana mas allá de los ángeles y santifica la vida humana desde su principio en la concepción hasta la muerte natural. Y si eso no es suficiente, la sacrificio de la muerte de Jesús en la cruz comunica la altitud y la profundidad, la longitud y la amplitud del amor que Dios tiene para cada uno de nosotros. Jesús, Hijo de Dios, sacrificó su vida hasta la muerte, derramando hasta la última gota de su sangre, porque cada vida humana creada por Dios es de un valor incalculable.

¿Cómo podemos valorar tan poco lo que Dios valora tanto?