Organización eclesiástica lanza campaña para ayudar inmigrantes

Editor’s note: An English article on this topic will run in the next issue.

WASHINGTON (CNS) — Citando razones tan amplias como la enseñanza católica sobre el derecho a emigrar para mejorar la vida de uno y tan angosta como la necesidad de un refugiado de Guyana de mantener su familia, más de una docena de organizaciones eclesiásticas y la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos (USCCB) lanzaron el 10 de mayo una campaña llamada Justicia Para los Inmigrantes.

El programa está orientado a educar el público, y católicos en particular, sobre cómo la inmigración y los inmigrantes benefician la nación, mejorar la opinión pública sobre las contribuciones de los inmigrantes, apoyar cambios en las leyes y políticas de inmigración y organizar redes que ayuden a emigrantes con sus problemas legales.

El cardenal de Washington, Theodore E. McCarrick, consultor del Comité Sobre Inmigración de la USCCB, dijo en conferencia de prensa anunciando la campaña que en los obispos "ha aumentado la preocupación por el discurso público actual en torno a los inmigrantes, en el cual los recién llegados son caracterizados como una amenaza a nuestra nación y no un beneficio".

"El fervor contra los inmigrantes en programas de televisión y radio, ciudadanos intentando ejercer leyes de inmigración y, más preocupante, la promulgación de leyes de inmigración restrictivas son evidencia de este ambiente público negativo", dijo él.

Él dijo que los que están en ministerio en parroquias, escuelas, hospitales y agencias de servicio social ven diariamente los efectos de ese ambiente — en familias mantenidas separadas durante años de espera por visas y debido a políticas de deportación o detención.

Celia Rivas, directora de servicios de inmigración en el Centro Católico Español de la Arquidiócesis de Washington, dijo que en los 14 años que ha trabajado en el centro ella ha visto mucha gente perder la esperanza según pasan los años con familias todavía mantenidas separadas por las fronteras. Cambios en la ley de inmigración a fines de la década de 1990 y enfoques más fuertes en cómo son manejados los inmigrantes significan que 10, 15 ó 20 años pueden pasar antes que las familias inmigrantes puedan ser reunidas, dijo ella.

Rivas dijo que tener tantas "familias quebradas" es un factor en el crecimiento de las pandillas, en el aumento en la violencia doméstica y más problemas de salud mental vistos en personas que buscan ayuda en la iglesia.

"Nos estamos tornando como salas de emergencias", dijo ella. "Tenemos que tener un centro de clasificación para establecer qué tenemos que hacer".

Un cliente de los servicios legales para inmigrantes de la Arquidiócesis de Washington, Clarence Coleridge, describió sus siete años de frustración mientras él esperaba un permiso de trabajo que le permitiera sustentar su familia.

"Es sorprendente lo que pasamos sólo para adquirir documentos que son legítimamente nuestros", dijo él explicando que durante un tiempo él ni siquiera podía visitar la escuela de su hija porque él no tenía el tipo de identificación que la escuela requería.

El cardenal McCarrick dijo que, como lo han reconocido el presidente George W. Bush y otros, "nuestro sistema de inmigración está descompuesto y necesita malamente una reparación".

Él elogió a Bush por decir que cambios necesitan ser efectuados al sistema y a las políticas de inmigración estadounidenses.

"Si él no hubiese comenzado la conversación, este asunto no estaría sobre la mesa", dijo él. Pero la propuesta del presidente para un programa de trabajadores invitados, que incluye opciones para que aquellos que ya están aquí legalicen su estado, "no toca verdaderamente esos asuntos familiares", dijo el cardenal McCarrick.

Las preocupaciones de familias separadas están en el núcleo de la campaña de la iglesia, dijo él. "Una de las metas de nuestra campaña es tratar de cambiar esas leyes para que los inmigrantes puedan sustentar en dignidad sus familias, que las familias puedan permanecer unidas y que los derechos humanos de todos sean respetados".

Pero antes que las leyes puedan ser cambiadas, reconoció el cardenal, "nosotros tenemos que cambiar actitudes, incluyendo aquellas de muchos en nuestro propio rebaño".

Información sobre Justicia Para los Inmigrantes está disponible en las sedes de Internet de la campaña, en www.justiciaparalosinmigrantes.org, y www.justiceforimmigrants.org.