Obispos estadounidenses cautelosos de poner Guardia en frontera, piden reforma de inmigración
WASHINGTON (CNS) — El discurso del presidente George W. Bush el 15 de mayo sobre la reforma de inmigración obtuvo reseñas mezcladas de los defensores de los inmigrantes, que expresaron gratitud por su apoyo a la legalización de los inmigrantes ilegales pero estaban preocupados por su plan de enviar tropas de la Guardia Nacional a la frontera.
El obispo Gerald R. Barnes, de San Bernardino, California, presidente del Comité de movilización humana, de los obispos estadounidenses, dijo que él favorece la necesidad de reformar el sistema de inmigración, pero expresó preocupación por "la introducción de personal militar porque no ha habido una discusión pública adecuada sobre sus implicaciones, especialmente sobre el trato de los emigrantes".
En su discurso nacional Bush dio su apoyo más explícito hasta la fecha a un programa que proveería una manera para legalizar el estado de la mayoría de los estimados 11 millones a 12 millones de inmigrantes ilegales que están en el país. Él propuso requerirles pagar una multa e impuestos retroactivos, aprender inglés y tener un empleo durante un número indefinido establecido de años para que se les permita permanecer en el país.
Mucho del discurso del presidente se enfocó en la aplicación de la ley en la frontera. Él dijo que hasta 6.000 miembros de la Guardia Nacional serían enviados a los estados fronterizos de California, Arizona, Nuevo México y Texas, donde ayudarían a la Patrulla Fronteriza en tareas tales como análisis de inteligencia, instalación de cercas y barreras, construir carreteras y proveer entrenamiento.
El obispo Barnes, en su declaración publicada en Washington antes del discurso de Bush, reiteró la posición de los obispos estadounidenses que "la solución verdadera a la crisis de inmigración está en un enfoque abarcador en el problema. Este enfoque debe incluir una estrategia a largo plazo para atender las causas radicales de la huida, tales como combatir la pobreza en los países que envían".
"Ésta también debe incluir una reforma abarcadora de las leyes de inmigración de nuestra nación que ofrezca una oportunidad de ganarse la ciudadanía para los indocumentados en nuestro país y la creación de avenidas legales de emigración para que los emigrantes trabajen y se unan a sus familias de una manera segura, ordenada y humanitaria", dijo el obispo.
"Tenemos la esperanza que el presidente también se comprometerá con estos elementos como parte de un proyecto de ley de reforma de inmigración abarcador", añadió él.
El obispo dijo que la inmigración es un asunto de "prioridad nacional urgente". Él dijo que los obispos estadounidenses durante varios años "le han pedido a nuestros funcionarios elegidos tratar la crisis de inmigración de nuestra nación de una manera justa, humanitaria y abarcadora".