Visitas al hogar vistas como modo de llegar a hispanos sin iglesia

SAN ANTONIO (CNS) — Ser una iglesia acogedora para el creciente número de inmigrantes hispanos en muchos casos significa tocarles a la puerta, dijo Martín Martínez, quien le enseña a las personas del ministerio hispano cómo realizar visitas.

"Mucha fe es celebrada en los hogares hispanos", dijo Martínez, ofreciendo como ejemplos la costumbre mexicana de erigir un altar en el hogar para conmemorar los muertos y poner estatuas religiosas en la casa.

Las visitas a los hogares realizadas por laicos, que capitalizan en la religiosidad popular de los hispanos, pueden ser un modo de conectarse a esa fe y de hacerle saber a las personas del hogar que hay una parroquia católica cerca dispuesta a servir sus necesidades, dijo él.

Martínez es coordinador del Programa de Formación de Liderato Laico en el Centro Cultural Mexico Americano de San Antonio. El centro entrena personas involucradas en el ministerio hispano. Uno de los talleres del centro, dijo él, enseña a participantes cómo realizar visitas a hogares "en un modo no amenazante".

Llegarle a hispanos que no van a ninguna iglesia es el mayor reto que enfrenta el ministerio hispano hoy día, dijo Martínez a Catholic News Service.

El número de hispanos sin iglesia está creciendo y ellos usualmente se hacen miembros "de la primera iglesia que les da ayuda", dijo Martínez señalando el éxito que están teniendo los programas de extensión de las iglesias evangélicas cristianas atrayendo hispanos.

Un enfoque que él enseña es tener equipos parroquiales que lleven pan bendecido no eucarístico a hogares hispanos el Jueves Santo.

La práctica viene de una tradición relacionada con la Misa del Jueves Santo conmemorando la Última Cena: después de la Misa el sacerdote bendice una canasta llena de panes para que los feligreses se los lleven a casa, dijo Martínez, mexicano-americano de segunda generación.

Para llegarles a los que no tienen iglesia los equipos parroquiales llevan estos panes a los hogares de los que no van a la iglesia diciéndoles que ellos quieren compartirlos con la familia ya que la familia no pudo asistir a Misa, dijo él.

Otro método es usar tradiciones vinculadas con días de fiesta eclesiásticos importantes, dijo Martínez.

Antes de la Navidad, los feligreses tocan a las puertas preguntándoles a los que no van a la iglesia si sus casas pueden ser usadas durante las procesiones de las posadas, dijo él.

La costumbre mexicana de la posada, palabra que también significa "proveer alojamiento", recuerda los problemas que tuvieron José y María embarazada buscando un lugar donde quedarse en Belén antes de ser permitidos descansar en el establo donde nació Cristo.

La procesión, dirigida por una pareja representando José y María, va de casa en casa, donde a ellos se les niega alojamiento hasta que una casa ofrece hospitalidad. Entonces todos en la ruta de procesión se reúnen en esa casa para una celebración.

Durante la Semana Santa la gente también es invitada a participar en una procesión del Vía Crucis al aire libre el Viernes Santo, dijo Martínez.

Otra tradición popular importante es el Día de los Muertos, celebrada en torno al Día de Todos los Santos y al Día de Todas las Almas, el 1 y 2 de noviembre. Es una costumbre religiosa mexicana visitar durante este tiempo los sepulcros para conmemorar los muertos y luego celebrar con alimentos y fuegos artificiales.

Los equipos de visitación van casa por casa para invitar a los que no van a la iglesia a que visiten el cementerio y a celebrar con sus vecinos de la parroquia, dijo Martínez.

Otras técnicas de extensión incluyen invitar a los que no van a la iglesia a asistir a la bendición del hogar de un vecino y entonces preguntarles si ellos quisieran que su casa sea bendecida, dijo él.

"Estamos usando cosas que una vez fueron consideradas supersticiosas o no importantes", dijo él.

El objetivo es recordarle a la gente que estas celebraciones son parte de su herencia religiosa y usar estos eventos para comenzar una conversación, dijo Martínez.

"Los que no tienen iglesia tienen fe, pero ellos necesitan ser traídos a la vida de la parroquia", dijo él.

Las visitas a los hogares también pueden ayudar a evangelizar a hispanos de tercera y cuarta generación que están perdiendo su identidad en la sociedad estadounidense más amplia, dijo él.

"Esto es parte de la nueva evangelización para los hispanos nativos de los EEUU", dijo él.

El objetivo es ayudarles a entender que estas tradiciones religiosas son regalos que no deben ser perdidos, dijo él.