ULYSSES -- Sería muy difícil encontrar un
acontecimiento anual en la diócesis que fuese una fiesta para las sentidos
como lo es la fiesta De Colores.
El 24 de Octubre, unas 500 personas se agruparon en el
Centro Cívico en Ulises, para un día de celebración con música, comida,
baile y alabanzas.
La Fiesta De Colores se ha estado celebrando en la
diócesis en los últimos 30 años; empezó como una especie de reunión para
los que hicieron por vez primera su Cursillo, una experiencia de
conversión que aún tiene lugar en la Diócesis 4 veces por año.
Pero lo que una vez fue solamente un pequeño grupo de
gente se ha convertido en una celebración diocesana que tiene como corazón
la cultura Católica de México.
Al entrar en el centro cívico uno es golpeado con los
sonidos de una de varias bandas, los olores de uno de 6 puestos de comidas,
cada uno representando a una de las parroquias de la diócesis, y vendiendo
comida Mexicana casera.
Cuando una banda acabó su turno, un gran grupo de
jovenes de Dodge City tomó el escenario, bailando al son de un joven que
cantaba con un micrófono en la mano.
En la parte de atrás del salón, y detrás de docenas de
participantes sentados, muchos bailarines ataviados en trajes Aztecas de
mucho colorido – los Matachines de Ulises, se preparaban a ofrecer su "oración
de los Aztecas" en honor de la Virgen de Guadalupe.
Rodeada de flores, una imagen de la Virgen de Gudalupe
fue entonces portada en medio de los danzantes hacia el frente donde una
campesina representada por Angelica Soto ofrecería una oración que todos
podían escuchar.
Al finalizar la danza, el Padre John Fahey-Guerra, CSSR
recibió una ovación en pie después de una homilía apasionante. Como parte
de la tradición, los actuales niños – rey y reina de la fiesta, Sandra
González y Mauricio Neal Zuñiga pasaron su corona y sus galas a la nueva
realeza, Rigo Martínez y Andrea Urbina.
La fiesta acabó con la celebración de la Santa Misa por
los sacerdotes Padre Fahey-Guerra, Mike McAndrew, CSSR y Jim Dieker.
"Creo que es una forma maravillosa de reunirse y de
convivencia., dijo el Diácono Rubén Sigala, cuya esposa, Lupe actuó como
Maestro de Ceremonias. "Tuvimos más participación de la juventud y eso me
gustó."