Mexicano se convierte en primer obispo nacido en Américas nombrado santo
VERACRUZ, México (CNS) — En una ceremonia papal el 15 de octubre en el Vaticano, el beato Rafael Guízar Valencia está programado para convertirse en el primer obispo nacido en las Américas en ser declarado santo.
Como sacerdote durante la era anticlerical que marcó el comienzo del siglo 20 en su México natal, él se disfrazaba a menudo como distribuidor de chatarra para llevarle los sacramentos a ambos lados que luchaban en la revolución mexicana, que comenzó en 1910.
Después de la revolución, cuando las medidas anticlericales fueron aprobadas por el nuevo gobierno, él vivió en el exilio en Cuba, Colombia, Guatemala y el sur de Estados Unidos para escaparse de la persecución. Él fue ordenado en ausencia obispo de Veracruz en 1919 mientras vivía en La Habana.
El beato Rafael era miembro de los Caballeros de Colón. Él será el séptimo caballero y el primer miembro-obispo de la organización declarado santo. Los Caballeros comenzaron a formar concilios en México en 1905. Los otros seis caballeros que son santos son también mexicanos martirizados durante la persecución de católicos en las décadas de 1920 y 1930.
"Acogemos la canonización de nuestro hermano caballero, el obispo Guízar Valencia, y sabemos que su vida de valor y su legado de evangelización serán inspiración a cada uno de nuestros 1,7 millones de miembros en todo el mundo", dijo el caballero supremo Carl A. Anderson, quien planificaba asistir a la ceremonia de canonización del 15 de octubre.
"Él vivió desde 1878 a 1938 y en realidad sobrevivió la persecución del catolicismo por el gobierno mexicano, pero sólo apenas", dijo Anderson en una declaración.
"Una anécdota sobre él dice que él regresó de una misión con agujeros de bala en su sombrero y ropa", dijo Anderson.
El beato Rafael nació en una familia rica en Cotija de la Paz, en el estado mexicano de Michoacán, el 16 de abril de 1878. En 1894 él entró en el seminario de la Diócesis de Zamora y fue ordenado como sacerdote para la diócesis en 1901.
Cuando la revolución mexicana comenzó, la Iglesia Católica era objetivo de las fuerzas rebeldes porque era considerada una de las instituciones privilegiadas que dominaban la sociedad bajo el dictador mexicano Porfirio Díaz. El entonces padre Guízar se convirtió en objetivo debido a su defensa de la iglesia.
Después de la exitosa revolución el nuevo gobierno ordenó que padre Guízar fuera asesinado instantáneamente y en 1915 él huyó del país entrando a Estados Unidos. Él entonces se mudó a Guatemala, Colombia y Cuba.
El beato Rafael regresó a México en 1920 como obispo de Veracruz y en 1923 se unió al concilio local de los Caballeros de Colón.
Ya que la persecución de la iglesia continuó, él fundó un seminario clandestino.
"Un obispo puede funcionar sin mitra, sin cayado y hasta sin catedral, pero nunca sin un seminario porque el futuro de su diócesis depende del seminario", dijo él.
La persecución de la iglesia obligó al beato Rafael a huir México otra vez en 1927. Él regresó en 1929, después que la iglesia llegó a un acuerdo con el gobierno.
Él llegó a conocerse como "el obispo de los pobres" y murió de causas naturales el 6 de junio de 1938. El papa Juan Pablo II lo beatificó el 29 de enero de 1995.