En Escrito
Protejamos los derechos de aliados y enemigos, les dice un obispo a los senadores
WASHINGTON (CNS) — A pesar de que el esfuerzo por combatir el terrorismo sea algo primordial para el gobierno, no debemos con ello debilitar el respeto por la dignidad humana, les dijo a los senadores de EEUU el presidente del Comité de Acción Política Internacional de los obispos de EEUU en una carta dirigida a ellos.
"Creemos que el respeto por la dignidad de cada persona humana, sea aliada o enemiga, debe servir como la piedra fundamental sobre la cual edificar nuestra búsqueda de seguridad, justicia y paz", dijo el obispo John H. Ricard de Pensacola-Tallahassee, Florida, en una carta.
"No puede haber ningún compromiso ajeno al imperativo moral de proteger los derechos humanos básicos de cualquier individuo que esté encarcelado, cualesquiera que sea la razón", añadió.
En la carta, el obispo Ricard exhortaba a los senadores a que aprobaran las enmiendas del Protocolo de Autorización de Defensa del 2006 propuesta por el senador John McCain, R-Arizona, y apoyada por el senador John Warner, R-Virginia, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado.
El texto de la carta del obispo fue publicada el 5 de octubre por la conferencia de obispos de los EEUU.
Mediante las enmiendas se prohíben el uso "de trato o castigo cruel, inhumano o degradante" en contra de cualesquier persona que se encuentre bajo custodia de los EEUU y se les requiere a todos los miembros del servicio que observen los procedimientos del Manual de Campo del Ejército cuando de interrogar a un detenido que aparezca como sospechoso de terrorismo se trate.
"Mientras ciertos hechos se desarrollan en Afghanistán, Irak y otros lugares, reconocemos que el combate contra el terrorismo es algo primordial para el Congreso y la administración", escribió el obispo Ricard. "Sin embargo, también reconocemos que los hechos aislados de abuso contra prisioneros llevado a cabo por miembros de los servicios armados de los EEUU podrían seriamente debilitar los esfuerzos y comprometer la dignidad humana".
Líderes eclesiásticos, expertos legales combaten proyecto de ley para apresurar apelaciones de las condenas a muerte
WASHINGTON (CNS) — A jueces y fiscales actuales y jubilados se les están uniendo dos ex agentes del FBI y varios líderes religiosos para tratar de detener la legislación que reduciría las apelaciones de la pena capital y apresuraría el proceso de ejecución.
El proyecto de ley había de ser tratada por el Comité Judicial del Senado a principios de octubre. Se esperaba que una versión de la Cámara del proyecto de ley fuera el tema de una audiencia adicional por el subcomité de crimen del Comité Judicial de la Cámara.
El obispo Arthur N. Tafoya, de Pueblo, Colorado, dijo en una carta del 22 de septiembre al senador Sam Brownback, republicano de Kansas, que el proyecto de ley levanta problemas morales y éticos al restringir la capacidad de los tribunales federales de considerar las apelaciones de prisioneros que reclaman que sus derechos han sido violados o que tienen evidencia de su inocencia.
La carta del obispo Tafoya le siguió a una del director del comité de política nacional de los obispos estadounidenses este verano que decía que el proyecto de ley aumentaría las probabilidades de que el gobierno ejecute a alguien que es inocente.
"En tiempos en que debería haber más salvaguardas establecidos para proteger al inocente de la convicción injusta y para prevenir errores letales en casos de pena capital, la S. 1088 intenta quitar algunos de los salvaguardas que ya están puestos", decía la carta del obispo Nicholas A. DiMarzio, de Brooklyn, Nueva York.