De Obispo Gilmore…

¿Podremos regresar al Jardín?

   Recordarán el final triste del relato lírico de la creación en el tercer capítulo de Génesis. “El Señor Dios lo expulsó del huerto de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado. (Gen 2:23) Expulsó al hombre y  puso en la parte oriental del huerto de Edén...” (Gen 3:24).

Allí Adán buscó la fruta de la tierra, en medio de espinas y malas hierbas, con el sudor de su frente. Allí Eva tuvo a sus hijos en dolorosos partos, su relación con su esposo radicalmente desbaratada. Allí los dos suspiraban...anhelaban... el Jardín perdido.

Como hijos suyos los entendemos bien. Aquí en la zona rural de América también nos encontramos en algún lugar al este de Edén. La tierra y las espinas  y las malas hierbas, y el sudor y el dolor todos tienen otros nombres ahora, pero permanecen como obstáculos al cultivo de la tierra y a la vida.

Ahora se llaman concentraciones imparables de la propiedad. Se llaman manos distorsionadas de unas cuantas corporaciones multinacionales. Se llaman excesos de producción que minan nuestra buena tierra., dejan secas nuestras fuentes de agua y envician el aire que respiramos. Luchamos en medio de todo esto con el sudor de nuestra fuente. Nos retorcemos de dolor en esta labor oscura. Conocemos los deseos de Adán y Eva... Lo conocemos.

Pero ¿podremos algún día satisfacer ese deseo? ¿Podremos regresar al Jardín?

Espero que hoy les ayude a responder a estas preguntas. Ya que este día se trata de despertarnos a ser buenos administradores, buenos administradores de la creación, buenos administradores de la familia, buenos administradores del trabajo; buenos administradores de la Iglesia; buenos administradores de la Comunidad.

Es con una convicción profunda que nos convertimos en buenos administradores y solamente en Jesucristo. Lo hacemos en la forma en que El miraba el mundo material: Su ojo por los lirios del campo; por los pájaros que vuelan en el aire; su elección de la imagen llena de riqueza de la cosecha. Solamente en Jesucristo: en la forma en que él amaba a los seres humanos; su convicción de que el Sábat (Sábado) era  para el hombre, no el hombre para el Sabat; su ternura hacia los corderos perdidos. Solamente en Jesucristo: en la forma en que murió para salvarnos; lo que se perdió por un arbol, fue recuperado gracias a otro arbol – el arbol de la Cruz. Nos convertimos en buenos administradores solamente cuando seguimos su forma de ver el mundo, a nosotros mismos, a otros y a Dios.

A través del arbol de la Cruz, El hizo de Adán un No-Adán. A través del arbol de la Cruz, El hizo de Eva una nueva Eva. Los volvió del revés y consiguió que nosotros pudieramos regresar a los principios. El hizo un nuevo Edén del viejo Edén.

Hemos estado muy al este de Edén demasiado tiempoustedes y yo. Espero que este día de Stewardship nos lleve al camino de regreso.