Scroll to bottom to navigate to different departments

‘Clay in the hands of the Lord’

Remembering Bishop Gerber

Bishop Eugene J. Gerber was six years a Bishop in Dodge City, twenty-five years a Bishop in Wichita, and seventeen years a Bishop-Emeritus also in Wichita: after almost forty-two years a Bishop, he returned on Saturday to the Father who made him, and the Son who called him, and the Spirit who shaped him. 

That’s the outside of the story, but there is an inside to the story as well.  Some of that inside concerns you, the priests and people of the Diocese of Dodge City.  He wasn’t the same man, you see, when you were through with him in 1982.

He came back to Wichita a changed man.  Those who knew him longest, those who knew him best … they saw it right away, even if they could not quite put their finger on it.  He was just … well … different.

Monsignor John Gilsenan came close to getting at it when he said Bishop Gerber was more reflective somehow, after all he had seen and heard and done in Dodge City. 

He did not rightly know what you did for him.  I do not know now what you did for him, or how you did it.  But you, priests and people of Dodge City, you broadened him, that I do know.  You deepened him.  You molded him into the man who was so widely loved in Wichita and all of southeast Kansas. 

He took delight in his people, the psalmist said.  You helped him treasure that line.  The delight never left him all the days of his life. 

Nor is it any wonder.  From you he learned how to bishop.  The way you responded to him helped deepen him even as he learned.  He hoped that you delighted in him half as much as he delighted in you. 

Because you belonged to the Lord, he came to belong to the Lord, and in ways that surprised him right up to his last days.  He was clay in the hands of the Lord to the very end, because the Lord made him clay in your hands at the very beginning.

 

‘Arcilla en las manos del Señor’

Mons. Eugene J. Gerber fue obispo de Dodge City durante seis años, veinticinco años obispo en Wichita y diecisiete años obispo emérito también en Wichita: Después de casi cuarenta y dos años de obispo, regresó el sábado al Padre que lo creó, al Hijo que lo llamó y al Espíritu que lo formó. 

Ese es el exterior de la historia, pero también hay un interior de la historia.  Parte de eso tiene que ver con ustedes, los sacerdotes y el pueblo de la Diócesis de Dodge City.  No era el mismo hombre, cuando terminó su vida con ustedes en 1982.

Regresó a Wichita cambiado.  Los que lo conocieron por más tiempo, los que lo conocieron mejor... lo vieron enseguida, incluso aunque no pudieran identificarlo.  Solo estaba... digamos... diferente.

Monseñor John Gilsenan estuvo cerca de entenderlo cuando dijo que Mons. Gerber estaba más reflexivo de alguna manera, después de todo lo que había visto, oído y hecho en Dodge City. 

Él no sabía exactamente lo que ustedes le habían hecho.  No sé ahora lo que hicieron por él, o cómo lo hicieron.  Pero ustedes, sacerdotes y pueblo de Dodge City, hicieron de él un hombre más grande, eso sí lo sé.  Lo profundizaron.  Lo transformaron en el hombre que era tan amado en Wichita y en todo el sureste de Kansas. 

Se deleitaba con su pueblo, dijo el salmista.  Ustedes lo ayudaron a apreciar ese versículo.  El deleite nunca le abandonó todos los días de su vida. 

Tampoco es de extrañar.  De ustedes aprendió a ser obispo.  La forma en que ustedes respondieron a él lo ayudó a profundizar incluso mientras aprendía.  Él esperaba que ustedes se deleitaron en él al menos la mitad de lo que él se deleitó en ustedes. 

Debido a que ustedes pertenecían al Señor, él vino a pertenecer al Señor, y de una manera que lo sorprendió hasta sus últimos días.  Él fue arcilla en las manos del Señor hasta el final, porque el Señor lo hizo arcilla en las manos de ustedes desde el principio.

Diocese of Dodge City


910 Central PO Box 137 Dodge City, KS 67801 | 620-227-1500

Site by Solutio